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simplemente

  • 81 apaigüestias

    Apaigüestias, son apariciones, alucinaciones, esta palabra encierra un sugestivo campo de creencias en fantasmas, o ánimas condenadas y también encierra las creencias mitológicas, con todas sus historias y leyendas descabelladas o quizás ciertas, pues este mundo nuestro no se hizo de la Nada, y desde el más sabio de los humanos hasta el más ignorante, llevamos muy dentro de nuestra alma o espíritu, una lejana o cercana creencia en algo que existe «Sobrenatural», que tras la muerte nos ha de premiar o castigar, con firme exactitud en todas nuestras obras buenas y malas que hemos hecho. Ahora les contaré una historia, o leyenda, que sucedió en una de mis aldeas hace ya muchos, muchísimos años, y que yo he escuchado cuando era pequeño, de lengua de una tía abuela mía, que en aquel acaecer con más de cien años de existencia encima de su cuerpo, aún tenía arreos para trabajar en sus tierras como cualquier persona que bien lo hiciere. «MARÍA LA XANTINA» Casárase María la hija del tío Jacinto, muchacha pequeña de estatura, pero grande de hermosura y de exquisitos sentimientos, con Amalio el del Aldexuxán (Aldea de Susana), joven que no tenía de bueno nada más que el ser un mozarrón como un carbayu (roble) y ser su padre el más rico y poderoso vaqueiru de todos aquellos contornos. Tal caxoriu (casorio) fue amañucáu (preparado), por Rexina la Porricona (Regina la Desnuda), que recibiera del padre del novio por haber hecho tal arreglo, un xaretal d'ablanus (pequeño prado muy cuesto plantado de avellanos). Diremos para comprender mejor esta historia, que la Porricona, era una mujer que gozaba de grande fama en toda aquella rica comarca, porque era la esposa de Lláurianu 'l Llóndrigu (Laureano la Nutria), porque era éste un hábil cazador de estos finos animales de ricas pieles, que de aquella infestaban los regueirus (torrentes) de todas las montañas y el río que cruzaba el fértil valle. También era el Llóndrigu un experto en curar todos los males que tuviesen las personas y animales, por tal razón aquel matrimonio, al decir de muchos vecinos, era una verdadera bendición del mismo cielo, cosa que aprovechaba la Porricona, p'esquicionar al sou antoxu nus tibeirus quei dexaben fatáus de bétchaes ganancies. (Para hacer cuanto se le antojase con sus arreglos, negocios, líos, etc., que le dejaban siempre muchas y ricas ganancias). La aldea de Aldexuxán estaba compuesta por poco más de una docena de vecinos, que todos ellos eran familiares entre si. No voy a detenerme a narrar los diferentes pormenores de la historia como me fueron contados a mí, simplemente me ceñiré a un hecho concreto, relacionado con la mitología o apaigüestias fantasmales o milagrosas, ancestrales creencias, de las melgueras gentes de mi embrujadora Tierrina. Sobre la aldea de Aldexuxán había pesado desde siempre un fatídico malificio, haciendo que sus gentes siendo las más ricas de la fértil comarca, no fuesen tan felices como todos los demás eran, porque jamás en toda su historia había nacido una mujer en ella. Las mujeres que se casaban con los hombres de la aldea de Aldexuxán, se condenaban a no poder tener jamás una hija, y por todo lo contrario, alumbraban varones fuertes y sanos, que se convertían cuando llegaban a la mocedad, en los mozos más esbeltos y fornidos de toda la comarca. Pero a pesar de ser tan buenos mozos, y todos ellos vaqueirus ricos, gozaban de muy escasas simpatías entre las mozas casaderas, por tal razón, muchos no lograban casarse, y cuando alguno lo hacía, casi siempre mediaba un «arreglo» de por medio. —Así, el padre de Amalio se puso al habla con la Porricona, para que arreglase la boda de su hijo con Mariela, muchacha virginal y encantadora, de la que estaba enamorado ciegamente su hijo. Prometiéndole a la Porricona si lo conseguía, que él le daría como favor, el xaretal de Riuscuru, (pradín de Río Oscuro), que lindaba con otra finca que ella tenía. Cuando Mariela supo por sus padres, que estaba destinada para ser la mujer de Amalio el de Aldexuxan, una grande tristeza se adueñó de su alma, que le robó su alegría, y las francas y felices sonrisas que en todo instante su espíritu alumbraba. Y así de apenada todos los días se le veía por su aldea, con sus hermosos ojos siempre enrojecidos por la quemante caricia de sus lágrimas, sin encontrar el consuelo que le devolviese aquella felicidad que antes gozara. Gran devota de la Virgen de la aldea habla sido siempre Mariela, con la que con una fe desmedida siempre oracionaba y hablaba, y así de esta manera, entre profundos y dolorosos suspiros, y lágrimas torrenciales que manaban de su desespero, el día antes de su boda, con la Santina de su aldea así dialogaba: —Virxencina melgueira, qu'achorandu 'l tou cháu venu, ameruxá d'un dollor que m'esfáe pel tristeyáu miou alma, mamplená d'un miéu que d'afechu, encuandiona toa l'allegría qu'endenantes en miou espíritu per uquier afroriaba. (Virgencita dulce y preciosa, que llorando a tu lado vengo, plagada de un dolor que me deshace por triste toda mi alma, rebosante de un miedo que en toda su extensión entierra la alegría que antes en mi espíritu por donde quiera afloraba). —Xantina 'l miou alma, que tous lus amalexius encantexas, nun me faigas xufrire, pos nun queru caxame sen amore per fuercia, you nun queru isi muzu que de güenu nun peca, y'endenantes de dir xuntua d'él a l’ilexa, más quixera morreme, aforcá conun rixu que m'añuede 'l gaznatu ya me faiga en morrida. Ya tal couxa fairéla, Xantiquina 'l miou alma, se deximesme agora, ya me dexes solina, nel atayu miou pena, qu'en llocura m'entrema. (Santiquina de mi alma, que todos los males si tu quieres arreglas, no me hagas sufrir, pues no quiero casarme sin amor y por fuerza, yo no quiero ese mozo que de bueno no peca, y antes de ir junto de él a la iglesia, más quisiera morirme, ahorcada con una cuerda, que me anude mi cuello, y me haga en ser muerta. Y tal cosa he de hacer, Santiquina mi alma, si me olvidas ahora, y me dejas muy sola, en el atajo de mi pena, que a la locura me lleva). Algo muy hermoso le contestaría la Virgen a Mariela, porque otra vez se le volvió a ver llena de sana y feliz alegría, quizás con más fuerza que jamás tuviera. Y así de contenta, cariñosa y feliz, ante la misma Santina que su pena esfixera (deshiciera), al siguiente día en la iglesia se casaba con el vaqueiru Amalio. El día de su boda, fue un domingo del mes de mayo, bañado por la luz del sol que todo lo alumbraba y lo erradiaba de vida, y como era domingo, era fiesta en la aldea, el jilguero cantaba y el malvís silbiotaba y las gentes humildes con paxiétchus de festa (trajes de fiesta), a la boda acudían de la dulce Mariela, la más hermosa moza que la aldea tenía. La que viétchus ya xóvenes (viejos y jóvenes), grande y puro cariño hacia ella sentían. Cuando todos estaban fundidos en sus rezos y el buen cura casaba a la virgen Mariela, se escuchó como un trueno, muy cercano y enorme, muy profundo y tenebroso, que hizo palidecer de miedo a muchas gentes del festejo. ¡Un castigo del cielo, murmuraban las viejas, ha de mandarnos Dios, por casar a esta santa, con un fíu (hijo) de la aldea en poder del demonio! Aquel confuso ruido que a las gentes atemorizara, por ser dadas a irse a los Lares Divinos, no era tal trueno que en el aire quedara sin dejar un vestigio, pues había sido un castigo, y todos sobrecogidos pensaron, que el Hacedor andaba en aquel cataclismo. Pues el xaretal d'ablanus (el prado de avellanos) que el padre de Amalio le regalara a la Porrica, por conseguir a Mariela como mujer de su hijo, argaxárase per tous lus cháus, escuatramundiánduxe 'n fondigouxes cuandies, dou s'allacaben lus ablanus esgazáus d'afechu, con lus raigones amirandu 'l cielu, lu mesmu que se dangún terremetu, bramara nel ventrón d'aquel xareteiru, dexándulu tan llabráu y'esfechu, comu 'n güertiquín de pataques que fora afocicáu per una cabaná de goches paridiegues. (Partiérase, corriérase por todos sus lados, deshaciéndose el prado entero en profundas ollas, donde se enterraban los avellanos del todo rotos, con sus retorcidas raíces mirando al cielo, lo mismo que si un terremoto hiciera explosión en el vientre de aquel prado, dejándole tan despedazado, como un pequeño huerto de sembradas patatas, que hubiese sido hocicado por una manada de cerdas paridas). Sin embargo, tan insólito acontecimiento pasados los primeros momentos, no restó a la fiesta la sana alegría, que todos disfrutaban en la boda de la querida Mariela, pues tras de fartase tous fasta 'l rutiar de lus bunus manxares qu'achindi per uquier topábenxe, (pues tras de hartarse todos hasta dejarlo de sobra, de los buenos manjares que allí por todas partes había), se enguedechóu 'l baítche qu'en toes les bodes les xentes encalducaben (se enredó el baile que en todas las bodas las gentes hacían), fechu per la múxica xaraneira y'allegre del pandeiru ya la gaita, e axín tóus enlloquecíus de gouzu danciarun entexuntus ya hermenáus fasta 'l mesmu albiare, xeitu nel qu'entamangarun folixouxa engarradiétcha de galgazus, ente dus mozacus del chugar de Mariela, ya lus rapazones de l'aldeina d'Aldexuxan. (Hecho por la música jaranera y alegre de la pandereta y la gaita, y así todos enloquecidos de gozo, bailaron entrejuntos y hermanados hasta que llegó el amanecer, lugar que prepararon una sonada pelea de estacazos, entre los mozos de la aldea de Mariela, y los mozarrones de la aldeina de Susana). Tal pelea fue originada por los desmedidos insultos despreciativos dirigidos a los mozos de Aldexuxan, por los de la aldea de Mariela, asegurándoles que no llevarían a la santina Mariela a vivir con ellos a su aldea maldita, donde jamás había nacido ni una sola mujer, por la causa de ser todos hijos del mismo diablo. Tras de la feroz pelea, donde no sucedieron achuquinamientos (muertes) por mor de las sabias intervenciones de los ancianos de entrambas aldeas, el novio, sulfurado y ensangrentado por la titánica lucha desarrollada, en aquel mismo amanecer acompañado de todos sus parientes, se llevó a Mariela que no hizo ni la mínima negativa, y no permitió que recibiese de sus padres ni el valor de una cuyar (cuchara) de cuanto a ella le perteneciese. —Acuétchula d'un reflundión el magotón d'Amaliu a la felliz ya xonriyente Mariela, ya namái conel paxiétchu puestu, escarranquetóula d'enría la xiétcha pintureira del sou cabatchu, ya despós, conun blincu de corzu puenxuse el tres d'echa, ya cudiáu per tous sous vecinus que yeren tous parentela, xebrárunse d'aquel chugar, esnalandu nel aire ixuxus d'allegría, axenitáus nus sous cabatchus axalbaxáus lu mesmu qu' echus ya lleldáus dientru d'una ñatural ya roxurosa allegría. (Asió de un rápido tirón el bruto de Amalio a la feliz y sonriente Mariela, y nada más que con la ropa que llevaba puesta, la ajinetó encima de la pinturera silla de su caballo, y después, con un salto de corzo púsose él detrás de ella, y escoltado por sus vecinos que eran todos parentela, se marchó de aquel lugar lanzando al viento ijujús de alegría, ajinetados todos en sus caballos asalvajados lo mismo que ellos eran, y crecidos dentro de una natural y enloquecedora alegría). La cariñosa bondad, y la fértil felicidad y alegría que en todo momento emanaba torrencialmente de la encantadora Mariela, muy pronto cautivó y contagió a todas las gentes del Aldexuxan, pequenos y grandes, con tal frenesí llegaron a quererla, a adorarla y mimarla, lo mismo que si se tratara de un ser sobrenatural, que había llegado a la aldea para alegrarles a todos sus vidas. Durante el tiempo de su preñez, era Mariela atendida en todo momento por las mujeres de la aldea, y los hombres y los niños, estaban más pendientes de ella, que de sus trabajos y sus juegos, siempre le traían del campo flores y variedad de frutos, y todos al mirarse en sus encantadores ojos, la felicidad y el gozo en sus espíritus advertían. Era Mariela para todos, algo que ni tan siquiera habían soñado que existiera. Al Aldexuxan habían llegado de sus aldeas todas las mujeres que la cuidaban y mimaban y ninguna de ellas jamás había sido feliz ni encontrado la alegría en su espíritu en aquel lugar al que muy pocas de ellas habían llegado por su propia voluntad. Sin embargo al mirarse en los resplandecientes ojos de Mariela, al sentir el hado misterioso que en todo instante rezumía de su ser, llegaba a sus entrañas por primera vez raudales de gozo y alegría, que las llenaba de felicidad, y de una dicha embriagadora y sublime. Por eso entre ellas silenciosa y secretamente empezaban a decir que Mariela era divina, misteriosa y buena, y que en cualquier momento el cielo la llevaría, y dejaría a la aldea tan llena de tristeza y pena como antes lo estuviera. —Xabela la muyer d'Antón el Curuxu, que yera la que mexor amañaba lus dellicáus fatiquinus pa lus guaxinus cabantes de ñacer, ya le fixera tous lus paxiétchinus y'escarpinacus que ñecexitare 'l melgueiru nenin que traxera 'l mundiu cundu betchara la xantina Mariela. (Isabel la esposa de Antón el Buho que era la que mejor hacía los delicados ropajes propios para los niños recién nacidos, ya había industriado todos los trajecitos, calzas y demás vestiduras, que necesitase el dulce niño que trajese al mundo cuando hiciese su alumbramiento la santina de Mariela). —Tamién Xacintu 'l Utre que yera abondu curioxu pa carpinteirar, fixera 'n trubiétchu con maera de ñocéu, qu'al falar de toes les xentes d'Aldexuxan, nin el más empericotáu de tous lus nenus ñacíus ya cuaxi, cuaxi 'n per ñacere, xamás de lus xamaxes oitre mexor nun hubiés d'aquién lu fixera. (También Jacinto el Aguila que era muy mañoso para hacer de carpintero, hiciera una cuna de madera de nogal, que al hablar de todas las gentes del Aldexuxan, ni el más afamado, ni suertudo niño nacido, ni casi, casi de los aún no nacidos, jamás de los jamases otra mejor no hubiese quién se la hiciera). Todo estaba preparado para el día que el angelín a la luz amaneciera, y todos en la aldea, desde su madre hasta el más inocente de los pequeños que por aquellos montes correteare, esperaban ilusionados la venida de aquel inocente ser, fruto de las entrañas de quien les había a todos sembrado en sus espíritus la dicha y la alegría, hasta ya le habían elegido los padrinos y hasta el mismo nombre que debía llevar, el asunto era que naciese dentro del tiempo natural, y que no le trajese ningún amolexíu (mal) a la santina Mariela. Como todo en la vida tiene su tiempo de espera, y todo cuanto se espera si atañe a los procesos naturales llega, así vino el momento del alumbramiento de Mariela. Fue una mañana de los principios de la primavera, cuando todos los árboles y las plantas despertaban jubilosos y en silencio a la floreciente vida donde comenzaban, los malvises y jilgueros volvían a cantar alegres y bulliciosos, tras la mudez que les infligiera el frío y nevado invierno, fue aquella luminosa y primaveral mañana cuando todas las gentes de la aldea, se reunían contentas y felices a la par que en sus interiores algo preocupadas y temerosas, como si presintieran que algo irremediable le habría de ocurrir a la santina Mariela. Digo que todos reunidos en la casa de Mariela, anhelantes esperaban tan natural y querido acontecer. Algunas mujeres llenas de firmes creencias, rezaban sin descanso, pidiéndole al Faidor (Hacedor) y a sus santos más allegados, que la feliz nueva se alumbrara por los cauces naturales, y que Mariela no cosechara arduos sufrimientos. Otras más mañosas en tales menesteres, parteaban ilusionadas y eficientes, en cuantos cometidos quce en tal proceso se requieren. Al fin, de las entrañas de la parturienta, brotó la vida, y todas las gentes al presenciar aquella recién nacida criatura, doblaron sus rodillas en el suelo, y una oración de gracia en el cielo pusieron, dentro de la gran dicha y alegría que jamás sintieron. Porque por primera vez en toda la historia de la aldea del Aldexuxan, había nacido una niña, una hermosa niña que rompía con su divino milagro, el maléfico castigo que les había acompañado siempre. Tal milagroso acontecer, alborozó a los vecinos del Aldexuxan en tal altura, que por unos instantes se olvidaron de la moribunda Mariela, y cuando al fin Isabela enloquecida por la alegría que le hacía caminar por el incansable sendero de la dicha, digo que Isabela se dirigió respetuosa y venerativamente hacia Mariela, y besándola con gran cariño en su frente radiante de felicidad le decía, que el maleficio que pesaba sobre las gentes de la aldea, de no haber tenido jamás una mujer, una niña, ella porque era una santina, lo había roto al alumbrar aquella preciosa criatura, que era para todos los seres del Aldexuxan el fin del conxuru (conjuro) que desde siempre sobre todos pesaba. La moribunda Mariela, con su sonrisa encantadora siempre pendiente de sus labios, y una luz misteriosa y hechicera que en todo momento de sus bellos ojos se desprendía, les hizo comprender a los allí reunidos, que eran todas las gentes del Aldexuxan, que era Mariela algo que pertenecía a la divinidad de lo desconocido, y que no podría morar entre ellos, nada más que con su espíritu. Así silenciosamente Mariela, a todos miraba cariñosamente y todos se sentían bajo su embrujante y acariciante mirada, protegidos de cuantos males en la Tierra hubiese, y navegantes en una dicha que ni en sueños la esperaban. Llué Mariela con sou melgueira fala, que yera múxica de lus mesmus ánxeles, a tóus les dixu 'ndenantes de que del sou curpu xebrárase la vida: (Luego Mariela con su dulce palabra, que era la música de los mismos ángeles, a todos les dijo antes de que de su cuerpo se marchase la vida): ¡Disde güéi, toes les múcheres d'ista embruxadora aldina, parirán nenus ya nenes. Lu mesmu que faen les femes de tou 'l mundiu, y'enxamás naide mirará a lus vuexus homes, comu fasta gora toes les xentes lus fixeron, nun vus ruegu namái, nistus postreirus xeñaldares de la miou vida, que nun catéis caxorius amañáus pa lus vuexus fíus, dexái qu' echus atopen ya curién lus sous cortexus qu’en xcitu 'l sou querer mexor lus falague. Pos nun ye nagua bonu arretrigar la xuventú 'l cubiciu antoxadizu qu'entamanguen lus sous páes. Pos abondu felliz ya rica ye la xente probe, que rucandu de borona un cantezu, ou 'n tortu fechu d'enría 'l llare, son dichóuxus ya fellices fasta que de viétchus muerran. Ya munchu probe y'esgraciaína ye l'oitra xente, qu'amamplén tién de tóu lu que ñecexita, y'enfelliz ye, perque nun puén disfrutayu, con amore ya bone compañe. (Desde hoy, todas las mujeres de esta embrujadora aldeina, parirán niños y niñas, lo mismo que hacen todas las hembras del mundo entero, y jamás nadie mirará a vuestros hombres con el desprecio que hasta ahora todas las gentes les hicieron. No os ruego nada más, en estos postreros respirares de mi vida, que no busquéis casorios preparados para vuestros hijos, dejazlos que ellos busquen y cuiden sus amores en el lugar que su querer mejor los halague. Pues no es nada bueno, amarrar la juventud, a la codicia antojadiza que hacen sus padres. Pues muy felices y ricas son las gentes pobres, que comiendo un mendrugo de pan duro, o una torta cocida encima del lar, son dichosos y felices hasta que de viejos se mueren. Y muy pobres y desgraciadas son las otras gentes, que poseen todo cuanto necesitan, e infelices son, al no poder disfrutarlo, con la paz del amor y la buena compañía). Así fue como se despidió la melguera Mariela, antes de entregar su sublime alma, al Infinito poder de la Divinidad invisible, dejando a su cuerpo muerto llorado con gran pena, por aquellas sencillas, naturales y nobles gentes de la aldea del Aldexuxan, que harían de ella al correr del tiempo, la Santina Mariela. Yo no puedo afirmar si esta narración es una historia, una leyenda o quizás un mito, sólo se decir, que mi tía abuela aseguraba cuando me la contó, que era tan cierto como que ella se tenía que murrer (morir). También recuerdo cuando yo era un guaxiquín (muy pequeño), haber escuchado decir a las más viejas de estas aldeas, aconxexandu (aconsejando) a las mujeres que teniendo varios hijos varones, ellas querían tener una niña y no lograban alcanzar tal deseo. Digo que las ancianas les aconsejaban así: —Lo que tenéis que hacer si queréis tener una niña, es rezarle todos los días con buena fe a la Santina Mariela, ya veréis como el primer hijo que tengáis sin ninguna duda ha de ser una hermosa niña.

    Primer Diccionario Enciclopédicu de la Llingua Asturiana > apaigüestias

  • 82 ARRALLAR ou ARRÁTCHAR

    Arrátchar es limpiar el estiércol de los establos. Ejemplo: —Tenu qu' arrátchar la corte, pos ya finquen les vaques col chumbu nel treme del payar. (Tengo que limpiar la cuadra, porque ya tocan las vacas con el lomo en el piso del pajar). En casi todas las cuadras de aldea, y en todas las de las brañas de los prados, morteiras y puertos, el pajar está situado mismamente encima de la cuadra. Una corte sen payar, ye lu mesmu que una teixá sen llar. (Una cuadra sin pajar, es lo mismo que una casa sin lar). Una vez sucedió este caso en una aldea donde yo estuve trabajando y por ser curioso y creo que hasta simpático, se lo voy a contar a ustedes tal como ha sucedido. —Subían los vaqueirus todas las tardes como siempre solían hacerlo, en el tiempo de la xeronda (otoño) que fue cuando aconteció esta historia, digo que xubíen faer la braña a la cotchá d'Aciera. (Hacer el ordeño y todas las faenas que conciernen al ganado a la Collada de la aldea de Aciera). En esta aldea vivía una mozacona (mozona) solterona, roxa comu las panoyas, con bones ñalgues ya prefechu entamu, abondu dada nel faer favores a lus homes s'ístus chávanie la gavita nus sous trabayus, que yeren tous lus que se llelden na llabrancia, ya per istas gavitas que le faian echa añuedaba 'l cibiétchu conechus fatáus d'endeveces. (Rubia como las panojas, con buenas nalgas y soberanas tetas, muy dada en el hacer favores a los hombres, si éstos le ayudaban en sus trabajos, que eran todos los que se hacen en la labranza, y por estas ayudas que le hacían, ella efectuaba el amor con ellos cuantas veces fuera necesario. Aquella tarde de mucha borrina (niebla) subia Agapita camino de la Collá por el esborióuxu caleyón (resbaladizo camino) acompañada de Lluis el Meruéganu (pequeña fresa silvestre), que hablaban de la siguiente manera: —Güéi tenu abondu trabayu que faer na corte, pos disde que comencipióu la braña ista xeronda na Cochá, nun fexe namái que meter goxáes de fuéa debaxu les vaques sen arrátchar el cuchu d'anguna vez, axina ye, que tenu qu'entrar agabuxá na corte, perque fiéndexeme la mochera nus tremes del payar. ¡Nun t'apreucupes mútcher, pos se medexas añuedar el cibiétchu namái qu' acheguemus al cabanu, arrátchute you 'l cuchu nun rellámpagu! (Hoy tengo mucho trabajo que hacer en la cuadra, decía Agapita, pues desde que ha comenzado la braña este otoño en la Collada, no hice nada más que meter cestas de hoja debajo de las patas de las vacas, sin limpiar el estiércol ni una sola vez, así es que tengo que entrar agachada en la cuadra, por que ya tropieza mi cabeza en el piso del pajar). (¡No te preocupes mujer, le respondió Luis, pues si me dejas hacer el amor contigo nada más que lleguemos a la cabaña, yo limpio todo el estiércol de la cuadra rápidamente!). La Gapitona llancóu lus sous güérchus nuna miradiétcha melgueira d'enría de Chuis, ya díxole con fala moxetona: —Tenu d'estingarrame nel payar d'embaxu lus tous atabarius peru cundu m’arrátches les vaques, perque veute güéi'nfondigoná arganéu, ya se comencipiamus añuedar el cibiétchu endenantes diarrátchar la corte, atapecerá 'l díe ya entavía taremus engarapelláus ún d'enría 'l oitre. (La Agapita puso sus ojos con una dulce mirada encima del deseoso Luis y le dijo con mimosa voz: —Tengo de acostarme en el pajar debajo de tu bragueta, pero después que me limpies el estiércol de las vacas, porque te veo hoy muy deseoso, y si comenzamos hacer el amor antes de que me limpies la cuadra, oscurecerá el día y todavía estaremos abrazados uno encima del otro). Llegaron al fin a la cabaña de la Agapita, se quitó Luis con rapidez la chaqueta, se arremangó su camisa por encima de los codos, asió con decisión la pala de dientes, y dio comienzo su faena con la imaginación puesta en el placer que recibiría una vez que terminase el arduo trabajo que con tanto ahínco había comenzado. Pronto el sudor envolvió el vigoroso cuerpo de Luis que desaforadamente trabajaba sin tomarse el menor descanso, pero el abono que había dentro de la cuadra era tanto, que le costó casi dos horas de enconado esfuerzo en poder del todo sacarlo, y cuando al final tras la contentosa sonrisa de Agapita que en todo momento mirándole ladinamente le estuvo observando, el escuaxaringáu (deshecho) Luis terminó su faena, se encontraba tan sumamente cansado, que a la par que se limpiaba el abundante río de sudor que manaba de su frente, le dijo a la Agapita a la sazón que se sentaba en el pesebre al lado de ella: ¡Ahí mióu nena, tou esgoncionáu d'afechu, tenu 'l cumal tan endolloríu comu se m'apurrieren d'enría d'él un mamplenáu de galgazus, paime a mín, que nun arrátchaste ‘l cuchu d'ista corte, disde 'l díe que la fexu 'l defuntu tou pá! ¡Home Chuisín tantu non, qu’el anu paxáu arrátchoula Xuan el Chocaretu, ya según el miou paicer, nun quedóu tan escuaxaringotáu comu tou lu tás n’agora. Claru que nun tenía tantu ganáu comu niste anu! ¡Fae 'l favore Gapitina, nun hay namái qu'allancar lus güeyus nisi cucheráu que tá empericotáu metanes na corralá, pa ún dase cuenta que saquéi d'ista enllordiá corte, más d'una ucena de rincheirus querrus de cuchu. Asina ye que quedéi escosáu de llixas p'añuedar el cibiétchu, ya xúrute miou nena, que más que me lu diés la muyer más guapa del mundiu, ya se punxés ainda dellantre de mín clica p'arria toa éstingarraona fayendu espera paque you m'arreblagara d'enría d'echa, xúrete que nagua güéi le faeria! —Conistu queru falate, que vamus dexar pa mañan el añuedar el cibiétchu you ya tigu, perque n'agora nun se me xube la minga, pos tou escosáu de braven, que xebróuxeme del miou curpu, 'l arrátchate la tou entrochicá corte. ¡Atindeme bien Chuisin, el anu paxáu comu te dixe, arrátchome la corte 'l Chocaretu, que ye abundu más viétchu que lu yes tóu, ya cobróu pel mesmu preciu qu'axustéi coutigu, asina ye... que senún se te xube la minga you te la xubiréi se tóu quiés, perque se güéi nun añueés el cibiétchu coumigu, mañán nun te dexaréi faélu, a nun ser… que me llabres la tierrina del Alloral pa semala de pan, pos niste cortinal se nun se xemen lluéu les ergues, nun allumbren bona cebeira, per isu isti anu se l' Faidor me desa, tenu xemar abundu cedu, ya senún yes tóu 'l que s'acuétcha 'l rabeiru 'l llabiegu, farálu oitre home que tena lus coyones bétchaus, ya nun comu lus qu'al miou paicer pinguente a ti, que según collumbru tan más enxugáus que lus del miou pótchin, que namái ñacer esventronóilus el capaor paque nun ventiare trés les burres! (¡Ay mi niña, mi moza, mi amante, estoy molido por entero, tengo el espinazo tan sumamente dolorido, que tal parece que me hubiesen dado una paliza de estacazos, me parece a mi, que no has limpiado el estiércol de esta cuadra, desde el día que la ha hecho el difunto de tu padre!). ¡Hombre Luisín tanto tiempo no hace, que el año pasado me la limpió Juan el Cencerro, y según mi parecer no ha quedado tan desarticulado como tu lo estás ahora. Claro que no tenia tanto ganado como tengo este año! ¡Haz el favor Agapitina, no hace falta nada más que poner los ojos encima de esa pila de abono que está en medio de la corralada, para uno darse cuenta, de que he sacado de esta sucia cuadra, más de una docena de carros de el país llenos de estiércol. Así es, que he quedado falto de fuerzas para hacerte el amor, y te juro querida, que aunque el amor me diese la mujer más hermosa del mundo, y se pusiera ahí delante de mi, con las sayas levantadas y acostada, rogándome y haciendo espera para que yo me ajinetase encima de ella, júrote de nuevo, que hoy nada podría yo hacerle. Con esto te quiero decir, que vamos a dejar para mañana el hacernos el amor, porque ahora no se me alza la minga, porque me encuentro falto de fuerzas y bravura, que todas ellas se han marchado de mi cuerpo, por la culpa de limpiar el estiércol de tu sucia cuadra! ¡Escúchame bien Luisin, el año pasado como ya te he dicho, me ha limpiado la cuadra Juan el Cencerro, que es un hombre mucho más viejo que lo eres tu, y ha cobrado por el mismo precio que he ajustado contigo. Así que... si no se te levanta la minga, yo te la subiré si tu quieres, porque si hoy no haces el amor conmigo, mañana no te dejaré hacerlo, a no ser... que me ares la tierra del Laurel para sembrarla de trigo, pues en esta vega, sino se siembra temprano la simiente, no me dará buena cosecha. Pero este año si el Hacedor quiere tengo de sembrarla con bastante tiempo. Y si no eres tu el que se coja al mango del arado, seguro que lo ha de hacer otro hombre, que tenga los cojones más llenos, y no como los que a mi parecer te cuelgan a ti, que según parece, están más secos que los de mi pollino, que nada más nacer se los cortó el capador, para que no ventosase detrás de las burras!). Quedóse Luis durante unos momentos enmudecido mirando para la Agapita, sin encontrar palabras para revatirle el descomunal insulto que le había lanzado, pero tras este tiempo corto de mudez, volvióle de nuevo la palabra agolpada por la rabia, que su boca tatexante (tartamudeante), con encaloramiento enloquecido pronunciaba, a la par que se levantaba del asiento que ocupaba en el pesebre, y poseído de un arduo e instantáneo vigor, encorajinadamente le dijo: ¡Lu que vou llabrate n’agora mesmu ye ‘l tou alma, sou bruxona paraximesqueira de lus enfernus, el díe que tou má te pariú, la probetaya xeguru quei quedú l'entrana 'n fondigoná esbaniétchada, perque chevar endubiétcha una choba comu tou tantus mexes dientru del ventrón rucandoi 'l fégadu ya xorbietandoi la xangre, cuntu you, qu'ameruxaríala con más dollor, que si pariera un par d'ucenes de fíus, ya tous ñacieren con lu detrás pallantre! ¡Peru xúrate pe la má que me fexu, que de mín nun te vas reyir, perque n'agora mesmu vou llantate 'l cuchu oitra vez dientru la corte, pa que vaigues catar al Chocaretu ya te l'arrátche denuéu la corte, ya t'allante la mínga per tal trabayu, sou xabarceirona de lus magosteirus enfernus! (Lo que te voy arar ahora mismo a ti es tu alma, bruja y mala mujer de los infiernos, el día que tu madre te ha parido, Ia pobrecita seguro que le ha quedado su entraña en hondonada bien desbencijada, porque llevar enredada una loba como tu tantos meses dentro de su vientre, mordiéndole los hígados y bebiéndole la sangre, pienso yo, que se cubriría de más dolor, que si hubiese parido media docena de hijos, y todos naciesen con lo detrás para delante. Pero te juro por la madre que me ha parido, que de mí no te vas a reír porque ahora mismo voy a volver a meterte el estiércol dentro de la cuadra, para que luego vayas en busca del Cencerro y te limpie de nuevo la cuadra, y por hacer tal trabajo te haga el amor, maldita tratanta de los ardientes infiernos). Y sin mediar más palabras, armado Luis de nuevo con una fuerza y ardor superior al que empleara cuando comenzó a limpiar la cuadra, dispúsose a introducir todo el estiércol que habla sacado otra vez dentro de la cuadra, y fue entonces cuando la Agapita posesionada de una envenenadora rabia se puso delante de él, y arremangando las sayas hasta por encima del ombligo, enseñándole sus piernas y todo cuanto el Hacedor de mujer le había dado, escupiéndole a la cara le dijo: —Tóu nun yes home, nin yes prexona, nin yes nagua, perque you to' ufreciéndute tóu lu qu'axustante coumigu, axina ye, qu'aquinde te lu dóu, paque cobres per echu 'l trabayu que me fixiste, cuétchelu fasta que te fartes, ya deixame 'l cuchu nel chugar que tá, se quiés que tenamus la festa na paz. (Tu no eres hombre, ni persona, ni nada, porque yo te estoy ofreciendo todo cuanto has ajustado conmigo, así es, que aquí te lo doy, para que cobres por ello el trabajo que me has hecho, recoge cuanto quieras hasta que te hartes, y deja el estiércol en el lugar que está, si quieres que tengamos la fiesta en paz). Luis miró a la Agapita con asco, con desprecio, dentro de la endemoniada ira que no admitía más razón, que la que el propio ser de antemano ya se había industriado, por esto, asiendo con la pala una gran palada de estiércol, la lanzó con todas sus fuerzas entre las blancas y desnudas piernas de la Agapita, que le hizo perder el equilibrio y caerse cuan larga era en mitad de la cuadra, y aunque se incorporó con la rapidez de una felina fiera, no fue lo suficientemente ágil, para librarse de otras dos paletadas que desaforadamente le lanzaba el enardecido Luis, dentro del afán desmedido de concluir con prontitud lo que se había propuesto. Entafarnada (llena) de estiércol la Agapita, y acolmenadu su cerebro con tan macabras intenciones que de contentura le hacían sonreir al diablo, asió con celeridad un rátchun (rastrillo de madera) y dio tan grande mazazo encima de la cabeza del furuxu (furioso) Luis, que éste no pudo ver nada más que una procesión de estrellas que adormecían atropelladamente su cerebro. Al caerse en grotesca postura el desventurado Luis y manar de su cabeza un escandaloso reguero de sangre, detuviéronse los encendidos y asesinos ánimos de la Agapita, y en su lugar, alumbrose la humana condolencia, conducida por una pena que hasta el miedo la arrastraba, y navegante ya en el tenebroso suplicio de saberse dueña del delito que había cometido, sus ojos dieron comienzo a un caudaloso río de lágrimas, y de su garganta entrecortadas por los suspiros, brotaron estas lamentosas y condolientes palabras: ¡Ay má d’el miou alma, que fó lu que fixe, qu’achuquinéi ‘sti home. ¿Quéi cuntu a les xentes cundu tóes xunies sen faeme deximes queran confundime? (¡Ay madre del alma, que fue lo que hice, he matado a este hombre! ¿Qué les digo yo ahora a las gentes cuando todas unidas sin darme disculpas pretendan confundirme?). Y así por el estilo, con otros rosarios de afligidas penas y sonados suspiros, se condolía la Agapita, sin saber por el camino que había de ensenderarse, para que le proporcionara un alivio a sus desesperantes tristezas. Pero Luis no estaba muerto, ni tan siquiera gravemente herido, pues simplemente se había desmayado, y al tornar de nuevo la razón a sus sentidos, lo hacía quejándose lastimosamente, y fueron sus lamentos como calmantes milagrosos que llenaban de alegría a la desconsolada Agapita, que corriendo hacia él con loca contentura, se arrodilló a su lado para ayudarle, y plagados los dos de estiércol, lágrimas y sangre, la Agapita besaba una y otra vez la ensangrentada y estercolosa cara de Luis, a la par que le juraba que seria su amante cuantas veces él lo deseara, sin que jamás tuviese necesidad para conseguir sus amorosos favores, ni d'arrátchai les vaques, xegaretái la yerbe, llabrái lus erus, nin fatáus d'oitres couxes que le faíen lus homes, per el fogueiru melgueru qu'allumbraba la sou roxiquina clica.

    Primer Diccionario Enciclopédicu de la Llingua Asturiana > ARRALLAR ou ARRÁTCHAR

  • 83 bollu

    Bollu ou bótchu, simplemente es un panecillo. Pero en Nuexa Tierrina ‘l bollu ou bótchu preñéu xempre foi mu queriu per toes les xentes. Nus tempus d'endenantes faiense unus bótchus preñéus que güéi nun s'agüétchen per dalgún cháu. Aquechus bollus qu'allegraben el palladar ya poñien al estómadu de festa, taben encaldáus con bona farina ya bon churizu fechu na teixá, tou yera ñatural ya puru. Nes romeríes ya festes que per tous lus lláus de Nuexa Tierrina se faíen, xamás faltaben lus bótchus preñéus, qu'un lus mercaba a les bolleiras ou nes mesmus chigres, tou ‘l mundiu que diba a la romería senún enzulaba un bótchu preñéu yera que taba m'amolexáu ou nun teñía cuartus. Güéi nel díe tan d’afechu escosaes nuexes costumes, les costumes ya la falancia d'un pueblu, qu'en tou ‘l mundiu, naide lu puéi algamir nin en ñobleza, nin fidalguía, d'un pueblu vallentri ya honréu que fó ‘l trubiétchu de la Patria España, ya ista endespós escubrióu 'n Mundiu nuéu dexandu a tous lus paixes del globu axombráus dellantri de tan bétcha maraviétcha, pa despós emblizcase tous na tema de chegar aqueches Tierres vírxenes, p'arrapiegar y'achuquinar, pa faer desprecius a lus prietus ya lus cobrizus, pa relaxayus n'esclavitú yal dispreciu, couxa nun fecha per dalguna xente de la Nuexa Patria España, ya qu'ainde ta ‘l xemeyu felliz fidalgu, hermenáu ya ñoble, de toes les melgueires Ñaciones Hermenes nuexas que poblan les Amériques, dou xamás l'escirminación agüañóu en dalguna d'echas. TRADUCCIÓN.—(En nuestra Tierrina, el panecillo preñado siempre ha sido muy apetecido y querido por todas las gentes. En tiempos pasados se hacían unos bollos preñados que hoy ya no se hacen, que hoy ya no se ven por ninguna parte. Aquellos bollos que alegraban el paladar y ponían al estómago de fiesta, estaban industriados con buena harina y buen chorizo de casa, todo natural y puro. En las romerías y en las fiestas que por todos los lugares de nuestra Tierrina se hacían, jamás faltaban los bollos preñéus, que uno los compraba a las mujeres que lus vendíen per manegáes (cestas) o en las tabiernas que feches de gamayus ya baralades qu'axeitaben nel ilugar dou les festes se cheldaben que tamén lus vendien per goxáes. (Las cantinas que fabricadas con ramajes, maderamen y champlones (tablones) se hacían provisional en los lugares donde las romerías o fiestas s'encaldaban. (Se originaban, que también los vendían por cestas). Todo el mundo que iba a la fiesta y no se comía un bollo preñado, sin lugar a dudas era porque estaba enfermo o no tenía dinero. —Hoy en día están Nuestras Costumbres del todo olvidadas. Nuestras Costumbres y la dulce Lengua de un Pueblo, que en todo el mundo nadie le puede alcanzar en Hidalguía y Nobleza, de un pueblo Valiente y Honrado, que fue la Cuna de la Patria España, y ésta a su vez, descubrió un Mundo Nuevo, dejando con tal proeza a todos los países de la Tierra asombrados al presenciar tan grande maravilla, para luego después desear todos con satánica envidia llegar con apremio a aquellas Tierras Vírgenes, para robar y asesinar, para hacer desprecios a las gentes de color, relegándolos y esclavizándolos con el más taimado desprecio, cosa jamás hecha por las gentes de la Patria España, ya que ahí se encuentra el retrato feliz e hidalgo, hermanado y noble de todas las encantadoras Naciones Hermanas Nuestras, que pueblan el continente Americano, donde jamás la discriminación asomó en ninguna de ellas).

    Primer Diccionario Enciclopédicu de la Llingua Asturiana > bollu

  • 84 cabornu

    Cabornu, así se llama a los castaños, hayas, robles, etc., que se encuentran huecos y podridos por dentro de su tronco, y sin embargo aun están llenos de vida. A estos árboles tan enormes que uno se puede resguardar de la lluvia y el frío dentro de sus entrañas, también se les suele llamar cabuernas, que viene a ser algo así como una pequeña caverna, a los otros árboles también enormes y milenarios, pero que uno no puede servirse de ellos por no tener cabuerna, se les denomina simplemente caboxus.

    Primer Diccionario Enciclopédicu de la Llingua Asturiana > cabornu

  • 85 emburriar

    Emburriar, empujar simplemente.

    Primer Diccionario Enciclopédicu de la Llingua Asturiana > emburriar

  • 86 fala

    Fala, Lengua de Asturias. Yo he luchado en solitario durante toda mi existencia en la defensa de la Fala y Costumbres de mi Tierrina, porque he considerado que los Ancestros de Asturias son llana y concisamente las Raíces principales de la Patria España, que no sé porque razón de fondo, casi toda la Comunidad Hispana y inclusive gran parte de los mismos astures quieren desterrar, sepultar, olvidar, sin detenerse a pensar, que todo ser que pierde sus verdaderas raíces se deshumaniza, en el lleldar que se convierte en esclavo de un materialismo, tan sumamente exigente y explotativo, que le va marchitando la parcela divinizante de su espíritu, y un ser Humano con esta parcela muerta, por muy inteligente y preparado que se crea, en el fondo simplemente tan sólo es una mala bestia. Y sujetos con esta despreciable catadura yo he conocido muchos en mi Tierrina y conozco a muchos. Por ejemplo ahora, en el año mil novecientos ochenta, época en que estoy reformando algunas partes de este Diccionario, para atajar a los depredadores que con títulos y apoyos quieren mistificar con ridículas y estercolosas maneras, la natural y sencilla cultura de mi amada Asturias, dígoles que malas bestias son todos aquellos dirigentes que no quieren proteger las raíces del Pueblo que malamente gobiernan y despóticamente explotan, como lo están haciendo el alcalde de Oviedo, el de Gijón, el de Avilés, Piedras Blancas, Pola de Siero, el presidente de la llamada Junta de Asturias, con todos sus subordinados de caga la perra, el presidente de la Caja de Ahorros, etc., etc. Por otra parte este diccionario yo lo he hecho, quiero decir, sus vocablos muchos de ellos sin respuesta, hacia el año mil novecientos sesenta y cinco, en mil novecientos setenta edité unas cuatro mil palabras de este diccionario, que sirvieron para que los del Conceyu Bable pudieran hacerse notar editando un nuevo diccionario, que no les costó más trabajo, que copiar el mío haciéndole más fino y propagandístico, lo mismo que también intentaron hacer los Amigos del Bable, pues el tal Novo Mier-da, pues también empezó en el diario Región a publicar mi propio diccionario a la par que pedía al público que le enviasen vocablos, pensando él con su "rancuayu envidayaxe, que los Vocablos de Mi Tierrina eran meros desperdicios que rodaban a mamplen por todas las aldeas menos en su casa que al parecer no había ninguno y claro no había ninguno porque los Vocablos de mi Tierrina aun considerándolos como desperdicios, es menester sudarlos para poder conseguirlos, y no como desperdicios ya, sino convertidos en "soberanos Senores” en gran arte alumbradores de la cultura de la Hispanidad. En el año mil novecientos setenta y cinco o setenta y seis, no recuerdo bien, entre en contacto por mediación de tampoco se quién, ah… ahora, ya re recuerdo, porque en mis tiempos de pastor había, yo descubierto una mina de manganeso y en casa de mi madre había unas piedras que hacía más de treinta años que no bajara de la mina de manganeso, así es que las cogí y me fui a visitar con ellas al catedrático de minas García Conde, y hablando con él de cosas de Asturias, llegué a decirle que yo tenía un diccionario de la Lengua y algunas costumbres de nuestra Tierrina, y él me dijo que estaba con plaza en el Instituto de Estudios Asturianos, que le entregase el diccionario que fácil me podrían ayudar a publicarlo. Pero lo que hizo este catedrático fue entregarle mi honrado trabajo a Novo Mier, y menos mal que el diccionario estaba en porricas (desnudo) ya que muchos de sus vocablos no tenían ninguna respuesta, pero sí que le dieron la licenciatura al Novo Mier, para industriar su diccionario, que es un verdadero atentamiento criminal contra la "CHINGUA DE MIOU TIERRINA”. Hay que tener una cara tan grande como la luna, y un desconocimiento tan grande como el Sol de la Fala y Costumbres de mi Tierrina, para parir ese estercolero de diccionario que él editó. Pues tan sólo es creíble de él, los vocablos con respuesta que de mi trabajo me arrapiegóu. Yo sé positivamente que algún día algún asturiano amará la Lengua y las Costumbres de mi Tierrina lo mismo que lo hago yo, pero con la inmensa ventaja de tener inteligentes estudios y no ser un zoquete como lo soy yo, digo que ese astur, sabrá sacar sólo y exclusivamente provecho de la documentación que yo deje o tenga, para hacer una sencilla, hermosa y natural Lengua en nuestra Asturias, que servirá no para avanzar con ella en busca del progreso que nos hará en inmortales dioses, pues para eso tenemos el mejor y más amplio idioma de la Tierra como es su Majestad el Idioma Español, pero sí que servirá para entretenimientos, felices y hermosos momentos, etc. Ahora sólo le ruego al Hacedor que me permita vivir para poder gozar este momento, que yo creo que no debe de encontrarse muy lejano.

    Primer Diccionario Enciclopédicu de la Llingua Asturiana > fala

  • 87 guítcha

    Guítcha, aguijada para arrear el ganado que consiste en una vara de avellano en cuyo final se coloca un aguijón que puede ser la baniétcha de un paraguas aguzada, un clavo, etc., etc. Los buenos vaqueirus jamás ponen este sangrante aguijón a sus guítchaes, sino que simplemente aguzan con un cuchillo la misma aguijada, de forma no se puede obreirar (pinchar) a las vacas ni hacerles dado.

    Primer Diccionario Enciclopédicu de la Llingua Asturiana > guítcha

  • 88 morciella

    Morciella ou mociétcha, morcilla simplemente.

    Primer Diccionario Enciclopédicu de la Llingua Asturiana > morciella

  • 89 oxa

    Oxa, monte volcánico donde se crían principalmente las uces que tienen unas cepas grandes de donde se saca el carbón vegetal más cotizado. Yo he ido muchas veces a la oxa acompañado de mi madre para hacer este carbón vegetal de las cepas de las uces, que era por aquel entonces de mi vivir desgraciado y a la vez feliz y venturoso, el mejor combustible para los gasógenos de los coches y también para las fraguas de los herreros. Si yo supiera que alguien en mi querida Tierrina escribiera o dijese cosas de ella con naturalidad y sencillez, siempre ajustándose a la realidad pura de nuestras "ancestrales Costumbres", correría como un loco a su lado para aprender de él cuanto yo no se relacionado con los aconteceres naturales de la Cultural Ancestral Astur que yo trato, pues yo no entiendo de monumentos, ni de músicas, yo tan solo se cuanto ustedes están propiando y viendo. Pero señores, a mí no me puede enseñar un analfabeto a leer, y en esta tan delicada materia los banduerrus del Conceyu Bable, así como los Amigos del Bable, y no dejando atrás a tanto payaso nacido con títulos de trelda de bracu, que hoy en el día, son unos verdaderos atracadores del honrado trabajo que ha hecho este humilde servidor, que tuvo la triste desgracia de no tener ni títulos, ni dineros, porque si alguna de estas dos cosas tuviera, se me hubiera escuchado, protegido, ayudado, etc., como están haciendo con todas las gentuzas nombradas que siempre bajo mi manera de ver las cosas, simplemente son unos embaucadores, plagistas y embusteros, que apoyados por los medios de comunicación de mi Tierrina pretenden engañar falseando la Cultura de un Pueblo, que los entendidos, los desprecian de la misma manera que yo hago. Ya que yo pienso, que sólo juegan con la Cultura Ancestral de un Pueblo, los baldrayus que no aman ni respetan a esta Comunidad astur, unida por unas costumbres seculares que no son las que ellos se sacan de su demencial y minúscula inteligencia.

    Primer Diccionario Enciclopédicu de la Llingua Asturiana > oxa

  • 90 peonada

    Peonada, en mis aldinas medimos los padros por peonadas, que viene a ser lo que puede segar en el día un segador mediocre. Por ejemplo a mi nunca me ha gustado trabajar cuando me dedicaba por el mes de la hierba a ser "yerbeiru”, digo que nunca quise segar la hierba a jornal, yo siempre ajustaba o por todo el tiempo que durase la hierba, o simplemente me dedicaba a segar por peonadas, ya que casi siempre me segaba un par de ellas cada día. En la Riera y la Marina los prados los miden por díes de güés. —Las peonadas y los días de bueyes son como los puñetazos, los hay flojos y fuertes, yo me he encontrado con prados de diez peonadas y segarlos en poco más de cuatro días, sin embargo otros casi me llevaba el día segar la peonada. Tocante a los días de bueyes me supongo que debe de suceder lo mismo.

    Primer Diccionario Enciclopédicu de la Llingua Asturiana > peonada

  • 91 pina

    Pina, cuña de madera o de hierro, para mi suerte o desgracia yo he trabajado muy dura y sudorosamente con las dos, primero cuando casi era un niño con la de madera cuando era serrador, más tarde con la de hierro cuando era calderero de montajes. —Me recuerdo que un día que estábamos serrando madera en un castañedo de la aldea de Bandujo, haciendo una pina me corte un dedo casi hasta la mitad, con aquel accidente hoy en día cualquier obrero se tiraría de baja por lo menos casi un mes, más o menos bien asistido por el seguro de accidentes, sin embargo, yo que no tenía ninguna clase de seguros, envolví la herida en un trapo sucio que tenía como pañuelo para limpiarme el sudor, y trabajé aquel día y todos los demás hasta que me sanó la herida sin que nadie me la curara, a no ser la medicina que yo empleaba, que era simplemente mear por el dedo siempre que tenía gana.

    Primer Diccionario Enciclopédicu de la Llingua Asturiana > pina

  • 92 raigones

    Raigones, son los raigones las principales raíces de los árboles, de ellos nacen las raíces que abastecerán a los raigones de sabia que hará crecer el árbol. Entre las gentes los Raigones significan su principal origen, su fuente creadora de una raza o estirpe, que por regla general se desprende de ella acogiéndose simplemente a las raíces. Un ejemplo claro y conciso de que esto es así lo tenemos en Asturias, que siendo la Madre de los Raigones de la Hispanidad, poco a poco se la fue olvidando, no considerándola como tal, y bien debían de pensar todos los Hispanos, que quienes no tenían Raigones en Asturias, sus orígenes se pierden en la esclavitud de ser débiles supervivientes del Mahometanismo, que arrancó de ellos por la fuerza el orgullo de luchar hasta vencer o morir, como lo hicieron todos los españoles que refugiados fusionados con la raza Astur, dieron lucha sin cuartel al árabe hasta arrojarlo vencido y humillado de nuestra Patria.

    Primer Diccionario Enciclopédicu de la Llingua Asturiana > raigones

  • 93 rañucar

    Rañucar, dícese así cuando los animales están pastiando en un prado que se encuentra sumamente pacido, entonces los animales sólo hacen rañucar, dicho de otro modo, simplemente se entretienen matando su hambre.

    Primer Diccionario Enciclopédicu de la Llingua Asturiana > rañucar

  • 94 vaqueiru

    Vaqueiru, vaquero, pero no un vaquero que simplemente cuida las vacas, la palabra vaqueiru significa persona que vive principalmente de sus vacas, por lo tanto está familiarizado de tal forma con ellas que hasta sus mismas excrementaciones no le producen ninguna clase de repugnancia ni de ascos, el vaqueiru ama a sus vacas, ya que si así no fuese, no sería vaqueiru sino un labriego más. Las vacas del buen vaqueiru pueden ser de mejor o peor clase, pero siempre estarán limpias y bien cuidadas, no conocerán el hambre, porque el vaqueiru meterá en los pajares la hierba que necesite cada una, y aunque el invierno llegue frío y nevoso, no ha de faltar en sus pesebres el alimento necesario para no conocer el hambre. Yo he creído firmemente siempre que los mejores vaqueirus del mundo son los astures, y a todos ellos, a los que ya se fueron, a los nacidos y a los que aun no nacieron, yo les dedico esta sencilla poesía. ”L´ANCESTRU” —Xinel Raigón t´inxertáu / tóu ´l Trubiétchu l´Existenxa, /tóu ´l cumenxipiu del achegare,/tou la Ximenti del medrare,/yal Foixín de la Cadarma./ —Xi nél Raigón t´Inxertáu,/ lus cheldares del Amore,/qu´el Tempu tén d´enzulare,/ya oitre veiz per lus Raigones/ enél Naxer s´Allumaran./ —Xi nél Raigón t´Inxertá / tou l´Hestorie del Humán/Tou sou Espoyetu ya medrar,/ tou ´l Tempu que perdú/ yál tempu del non ñacer,/ —Xi tou ´l vivir del Humán/ t´Inxertáu dientru ´l Raigón./ —Debíe de ser el Ancestru,/mai queríu ya protexíu/ de lu qu´agora lu ser.

    Primer Diccionario Enciclopédicu de la Llingua Asturiana > vaqueiru

  • 95 simplesmente

     adv. simplemente, sencillamente.

    Diccionario Portugués-Español > simplesmente

  • 96 somente

     adv. solamente, sólo, simplemente, sino.

    Diccionario Portugués-Español > somente

  • 97 mullupu waska

    s.(bot) "uña de gato; especie de liana de la selva (uso principal: medicina, cuerda de amarrar); especie de planta medicinal que se le atribuyen cualidades curativas del cancer, el licor de las siete raices, utilizado en casos de impotencia y aumentar la virilidad. Pero, esto es simplemente el botón de muestra, donde la exposición de variedades y las posibilidades llenarma tomos de autentico volumen, Sirva esto a su vez para llamar la atención sobre la necesidad de preservar ese donativo hecho graciosamente a la humanidad, de donde en un futuro sacaremos las fuentes de nuestra salud, ese sera nuestro tan buscado Eldorado"

    Diccionario quechua - español > mullupu waska

См. также в других словарях:

  • simplemente — adverbio de modo 1. De manera simple: Eso no se soluciona tan simplemente como tú crees. 2. Absolutamente, sin condición alguna. adverbio oracional 1. Se usa con significado próximo al de sólo, a menudo con el matiz expreso de limitarse a algo y… …   Diccionario Salamanca de la Lengua Española

  • Simplemente — (English: Simply ) is the name of several albums:* Simplemente (Chayanne album), a 2001 album by Chayanne * Simplemente (El Tri album) * Simplemente Amigos (Homenaje a Ana Gabriel) , album by Myriam Montemayor Cruz * Simplemente Mujer , a 1984… …   Wikipedia

  • Simplemente — Simplemente, adverbio de modo, se puede referir a: Simplemente, álbum de El Tri. Simplemente, álbum de Chayanne. Simplemente , single de Raquel Calderon. Esta página de desambiguación cataloga artículos relacionados con el mismo título. Si… …   Wikipedia Español

  • simplemente — 1. adv. m. Con simpleza o sencillez. 2. Absolutamente, sin condición alguna. 3. solamente …   Diccionario de la lengua española

  • simplemente — ► adverbio 1 Con simpleza o sencillez: ■ suele vestir simplemente. 2 Sin condición alguna: ■ eso es simplemente inadmisible. 3 Solamente, nada más: ■ es simplemente un resfriado. * * * simplemente 1 adv. De manera simple. 2 Con *sólo la cosa que… …   Enciclopedia Universal

  • simplemente — adv sencillamente, sin ninguna condición: vivir simplemente la vida, Todo es simplemente para nuestra tranquilidad , Simplemente no la veo , Simplemente quiero decirles que muy pronto tendrán una buena noticia , Simplemente se niega a opinar al… …   Español en México

  • simplemente — (adv) (Básico) de manera sencilla, poco complicada Ejemplos: Los artistas no son dioses, son simplemente humanos que tienen los mismos problemas que los demás. No compliques la situación, simplemente dile la verdad y ya está. Sinónimos:… …   Español Extremo Basic and Intermediate

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