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la+guerra+y+todo+lo+que+vino+después

  • 1 Ifá Sistema adivinatorio regido por el orisha Orula, que da nacimiento a todo lo que rige el mundo, las leyes de la naturaleza,el cuerpo humano con sus virtudes y sus defectos, el presente, pasado y futuro y el mundo extracorporeo. Igba Guiro(a): Sopera, receptáculo que contiene los fundamenta

    Ochinchin Comida a base de camarones, acelgas, tomates, alcaparras y huevo duro

    Vocabulario Lucumí > Ifá Sistema adivinatorio regido por el orisha Orula, que da nacimiento a todo lo que rige el mundo, las leyes de la naturaleza,el cuerpo humano con sus virtudes y sus defectos, el presente, pasado y futuro y el mundo extracorporeo. Igba Guiro(a): Sopera, receptáculo que contiene los fundamenta

  • 2 (4) Deidad, Dios todo poderoso.

    Dios adorado nos dé alegría y felicidad.

    Vocabulario Lucumí > (4) Deidad, Dios todo poderoso.

  • 3 Até ifá:

    Tablero de adivinar que usa Orunla, el Dios de Ifá, para adivinar. Oráculo que usan los babalawós. Mesa redonda de adivinación que usan los sacerdotes de Ifá. Según el Dr. Fernando Ortiz, "Até" procede de "a", prefijo sustantivador; y "te", estar plano, percutir, adorar. El "ate" es un círculo de madera de unas catorce o más pulgadas de diámetro; tiene un borde labrado en el mismo cuerpo de la madera y asemeja una bandeja; tiene cuatro puntos marcados en los extremos de dos diámetros perpendiculares; esos puntos son o representan las cuatro esquinas del mundo, los cuatro puntos cardinales. Hemos observado un Tablero de Ifá sin marca alguna en los bordes, otro tiene en cada uno de los cuatro puntos cardinales dos cauris boca arriba incrustados. Ortiz presenta uno en la Pág. 169 del Tomo III de su magna obra "Los Instrumentos de la Música Afrocubana", que tiene en cada punto incrustada una cara. El propio Ortiz señala que a veces tiene una sola cara o cabeza "de Echu o de Elégguá, el orísha que todo lo ve", y que esas cuatro cabezas o puntos cardinales son (los Echu meri bayé o "cuatro caminos de Echu") y la concepción metafísica del cosmos". El punto Norte es Obatalá; el Sur es Oddúa; el Este, Changó y el Oeste Echu, etc. 'Para más detalles consulte a Ortiz. Sobre el tablero echa el babalawó un polvo hecho de colmillo de elefante al que llaman "yefá". En Caibarién, Las Villas, hubo un congo que usaba harina de maíz. Nos dicen que también se usa polvo de arroz unido a otras substancias. Nosotros hemos visto un polvo muy fino que parece harina de maíz con alguna otra substancia blanca. Ese yefá o polvo del Até es regado en todo el tablero de manera que forme una capa fina, para lo cual se usa una escobilla que parece de estropajo de soga. A continuación, el babalawó que está registrando (sentado en el suelo con su Até entre las piernas, sobre paño blanco y alfombra), sienta delante de él a una mujer que tenga una mano de Orula, le pone una toalla sobre las piernas y encima un ékuelé, entonces él toma en ambas manos varias semillas de corojo llamadas "ekine", los cuales son rogados, para después agarrarlos y soltarlos con la mano derecha; ese trabajo permite un conteo de las semillas o corojos africanos que quedaron o no fueron agarrados con la dicha mano derecha. Ese conteo da una numeración y posiblemente un rayado en el yefá del Até, que sirve para sacar las letras u odus del Ifá. Esas letras son aplicadas, previa adaptación intelectual y el correspondiente "aché", al sujeto o al asunto que se registra o investiga. Eso o mejor dicho, algo así, es lo que se hace con ese oráculo llamado "Ekine de Orula o de Ifá". Hemos logrado ver el registro del año 1956, para "ver" a Orula hablar por "Ekine Ifá". Es una labor agotadora intelectual y físicamente. La primera sesión principió con saludos, sacrificios y bajadas de Orula al Até, seguida del registro. Orula en persona habló por los "Ekines" en el "Até de Ifá". Esa sesión terminó a las tres de la tarde y duraba desde las seis de la mañana. A las cuatro continuaron los babalawós con la segunda sesión que terminó a las seis de la tarde, pues solamente se registra durante el día. Observamos que los sacerdotes pasaron diez horas con atención concentrada y fuerte trabajo intelectual para lograr la fiel interpretación de los "odus". Esos "ódun" son la palabra de Orula, quien era mudo de pequeño, pero al hacerse adolescente Olofi le pegó dieciséis veces, una por cada año que tenía, y el muchacho pronunció un ódu de cada vez formando así las dieciséis letras primeras de su propio oráculo. El primer ódu fué "Eyiobe Meyi". el segundo, "IyekúMeyi". Según el Dr. F. Ortiz, los cuatro ódus de los muertos son: "Ofún meyi, Oyekú meyi, Otúa oggüe y Ogúndaofún". De los dieciséis signos o letras primeras se obtuvieron 240 ódus secundarios y 096 terciarios, siendo un total de 352. Se comprenderá la complejidad de este oráculo y la inteligencia que debe exigírsele a un hijo de San Francisco para conocer, interpretar y aplicar a innúmeras personas tantos ódus. Solamente nos resta apuntar que el Até de Ifá no se usa en días lluviosos y que su registro es el último recurso para tener seguridad en la Regla de Ocha. Sinónimos: Akpán ifá, Apón, Apún, Faté, Irofá, Loflé, Okpó ifá, Opón

    Vocabulario Lucumí > Até ifá:

  • 4 Batá:

    Tambores. Solo se tocan de día.
    (Ortiz). "Son tres tambores de carácter religioso, usados en las ceremonias de los cultos que en Cuba practican los lucumíes o yorubas y sus descendientes criollos. Según el diccionario yoruba de Oxford, batá es un tambor usado por los fieles de Changó y de Egungun. "La orquesta lucumí o es la de los batá o la de los ágbe o chekeré. Tambor! Piel! Cuero! Sandalia. "Posiblemente batá procede de los fonemas onomatopéyicos "ba", suave y "ta", duro. Los tres tambores de la liturgia yoruba reciben propiamente el nombre de "aña" o "añá" y el nombre profano de ilú". En espera de una mejor opinión, suponemos que la palabra aña o añá es corruptela criolla o dialectal de las voces yorubas "dza" o sea "dya", significan "guerrear" y también "enfurecerse una tempestad". El prefijo "a" forma sustantivos con una raíz verbal; por eso ádza o ádya, y en definitiva aña o añá, puede decir "guerrero", "peleador. perro "tempestad furiosa" y sobre todo "un duende o espíritu que pelea con brujería". Aña es la potencia sobrenatural de los batá, que los defiende, truena y pelea contra sus enemigos". "Aña es un objeto misterioso con potencia sacromágica que se introduce en las cerradas cajas resonantes de los tambores batá, cuando son construidos y consagrados". "El conocimiento de este nombré criptico tiene en sí cierto poder sacromágico que el "olori" o músico emplea para dominar su instrumento. "El "secreto" o afóubó de los batá es precisamente lo que se dice áña. Ilú áña o batá áña es el tambor cuando está "jurado". Aña es el "resguardo", "hechizo", "fetiche", o magia que los consagra. Es el "secreto" del dios Aña. "Para hacer un juego de batá que sea de "fundamento" o sea de "Aña", es necesario que lo consagre un sacerdote que tenga "Aña" y que pueda trasmitirla... Su creación está en las exclusivas facultades de los "olosaín" o sacerdotes de Osaín, el dios de los árboles y plantas o sea de sus fuerzas mágicas y medicinales". "Aña iggilú nitín chouó", le rezan al darle comida a los olú por la argolla del borde de su chachá. Lo cual parece ser corrupción criolla de Aña igguí ilú gui tichouón o sea traducido "Aña, del árbol tambor hizo que el habla fuese preciosa". Sinonimias: batá. battá, ilú batá. ilú áña, bata áña, Onibatá, onilú. "Cada áña o lú de los batá, tiene, además, un nombre especifico. El tambor más pequeño se denomina Kónkolo, Okónkolo, y generalmente también Omelé. El tambor mediano, o segundo por su tamaño, se conoce por Itótele u Omeló Enkó. El tambor batá de mayor tamaño se llama lyá. Iyá, madre, Jlú Iyá. es la madre de los tambores. "La palabra Itótele acaso provenga de las voces yoruba: "i", prefijo para denotar sustantivos de acción", "totó": completamente y "téle" sigue; quizás porque ese tambor es el que regularmente sigue al iyá, que es el que dirige. "Kónkolo"(el verdadero nombre) u Okonkolo como suele decirse, parece derivado de la palabra yoruba: Kónkoto "dios o juguete de los niños" aludiendo a que el Kónkolo es el más pequeño de los sacros batá, el bebé, o niño, así como iyá es el mayor o la madre. El vocablo Kónkolo más probablemente ha debido ser formado por "kon", cantar con repetición de la raíz en sentido reiterativo, y lo que, lo mismo que lu, significa "percutir un tambor o sonar un instrumento musical". "A veces los tambores flaquean, se advierte en su toque el cansancio; entonces algunos de los oyentes les grita ¡Omelé! para que todos aquellos reanimen sus energías. En yoruba omé lé puede significar ¡Muchachos, fuerte!..." La voz omelé pudiera provenir de omo "niño" y le "fuerte", "sobre los demás". El Kon kolo u omelé es en efecto el más pequeño de los batá, o sea el "niño" y también el es el que da en su cuero pequeño la nota más alta de los batá". "Las membranas de los batás son de piel de cabro o de venado". Cada tambor tiene dos bocas (enú) tapadas con cuero (auó). "Específicamente, el auó grande se denomina enú, que en yoruba quiere decir "boca"...; y el auó pequeño se llama chachá. voz onomatopéyica que en el vernáculo criollo se traduce libremente por "culata". Chachá no es sinónimo de cuero o membrana de ilú. "En la orquesta de batá, el iyá ocupa el centro, el omelé se pone invariablemente al lado derecho del iyá y el itótele a su costado izquierdo, aun cuando el Kpuátaki sea zurdo y toque el chachá con la derecha". Los batá jamás se tañen después de puesto el sol. Lo dice un canto lucumí: "Orú dié aña ko ofé soró" (Noche, poco aña, no quiere hablar)... "Estos adornos de chales y pañuelos en los batá se denominan alá". "Además de los alá comunes, los batá áña son vestidos excepcionalmente con un indumento litúrgico especial, que en Cuba se denomina banté y en la tierra yoruba ibanté. Ibanté quiere decir "delantal". (El ibanté salalá lo usaban los reyes o los sacerdotes en posición delantera). "Por la manipulación del oráculo éste designa el nombre que debe llevar el trío de batá, según el "camino" o el Odun que salga cuando las piezas de la adivinación caigan al azar. He aquí algunos de los nombres sagrados que tienen los batá de algunos famosos tamboreros de La Habana y su comarca: Aña Iguilú (algo así como "tambores de madera embrujada")...Añabi (hijo de Aña) es nombre de los batá... (de) Aguía batá. Otros títulos de batá son Akobí Aña ("El primer hijo del tambor") y Aiguobí (hijo de la música o de la bulla). Recientemente, a un trío de batá se le bautizó con el nombre encomiástico de Alayé, que en yoruba quiere decir "Amo del Mundo". Hay batá judíos y también tienen nombre. Uno de éstos se llama Iraguó Méta ("Tres estrellas"). Otro, bastante imperfecto, Lulú Yonkóri ("Toque y canto"). Ko bo ko guá ("no para el culto, no vengas"). Otro muy insultante, se dice Oró tin Ochú Kuá bi oré. lo cual parece significar "!Engaño! Te hicieron en luna nueva, nacido por un regalo o misericordia". Y a otro se le puso un título más repugnante... Olomí Yobó, "Flujo o menstruo de la vulva". Los tambores al ser "jurados" con jerarquía sacerdotal, adquieren un nombre como los olochas y los babalaos. Okilákpa, Brazo Fuerte. Omó Ológun, Hijo del Amo de la Magia. E Meta Lókan, Tres en uno. Obanilú, Rey del tambor. Eruáña, Esclavo de Aña. Otobike, Omó gugú, Yóboyobo, etc. El órú de los batá es una especie de himnario musical que se tañe en honor de los orichas; previamente en el "cuarto", sagrario o igbódu; primero sin cantos y sólo a golpes de tambor, y después con el acompañamiento del canturreo litúrgico y de los bailes en el ilé aránla. Los toques especiales son muchos y cada uno tiene su nombre. Aluyá, el dedicado a Changó y a Oyá, muy vivo y que se baila "sacando el pie". Báyuba, también de Changó y Oyá, lento, complicado y "muy movido de cintura". Kankán, de Changó con muchos movimientos de pies como "puntapiés a una piedra". Tuitui, asimismo para Changó con baile cinturero. Aláro, en salutación a Yemayá. Apkuápkuá, una especie de zapateo para la misma diosa. Chenché Kururú, en homenaje a la diosa Ochún. Ayálikú, ritmación y tonos tristes y funerarios, inspiración de Oyá, diosa de la muerte. Aggueré, toque estrepitoso, un frenesí percusivo en el chachá, dedicado a Ochosí. Y así muchos más, innumerables.

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  • 5 Publicado por Gabriel de Oxalá en 09:57

    Españoles en general. Los "ebese bambano" son los "agualekelé", que en habiendo pasado la Mar Océana y puesto el primer pie en tierra africana o americana, se llamaron "amos" y "blancos". Contribuyeron poderosísimamente a crear estas sociedades humanas que al cabo de varios siglos lograron independencia del Imperio Español y se constituyeron en Repúblicas, donde el modo colonial español no ha desaparecido y donde al indio, al negro y a no pocos mestizos y mulatos les han regateado y negado ejercer el derecho a trabajar y hacer la vida con las mismas oportunidades que a los llamamos "blancos". Así como se hace mención de los distintos grupos africanos que concurrieron al amestizamiento de nuestras poblaciones mulatas y mestizas en América y en especial en Cuba, así mismo se mencionan pueblos y culturas peninsulares, que aun cuando no eran tantos como fueron los africanos y los indios, es indudable que produjeron la mayor influencia en la estructura cultural de las naciones americanas: vinieron en los siglos XV, XVI y XVII, principalmente, andaluces en grandes cantidades; castellanos, malagueños, valencianos, madrileños, cordobeses, murcianos, galaicos judíos e islámicos conversos; guipuzcoanos y aragoneses, formaron contingentes menores que el de los andaluces, malagueños y castellanos; vino algún que otro italiano, siciliano y flamenco; Portugal aportó la etnia compleja y fuertemente galaico capsiense de su población negroide, las cuales acudieron al Brasil. En el final del siglo XVII, todo el XVIII, el XIX y las primeras dos décadas del XX, vinieron esclavos y libertos isleños canarios y berberiscos; los tercios y las guerras por las dignidades humanas de América trajeron grandes cantidades de gallegos, aragoneses, leoneses y demás tipos de campesinos de las Españas. Negros, pintos, pintados, morenos claros y oscuros, morandeiros, moreros, mulatos de todos los tipos españoles, donde lo africano y lo "ibero" se confunden, vinieron mezclados con egipcianos, célticos y capsienses. Toda esa mezcolanza étnica es "la que se llamó en América y en Africa también, "blancos puros", no siendo más que "ebese bambano". Todo ese personal se aditó al poblamiento y a la etnia de Cuba y América, ahora, algunos de sus descendientes más o menos blancos, se mortifican porque los negros les digan: "somos parientes, mi tierra".

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  • 6 Etiquetas: VOCABULARIO LUCUMI

    Españoles en general. Los "ebese bambano" son los "agualekelé", que en habiendo pasado la Mar Océana y puesto el primer pie en tierra africana o americana, se llamaron "amos" y "blancos". Contribuyeron poderosísimamente a crear estas sociedades humanas que al cabo de varios siglos lograron independencia del Imperio Español y se constituyeron en Repúblicas, donde el modo colonial español no ha desaparecido y donde al indio, al negro y a no pocos mestizos y mulatos les han regateado y negado ejercer el derecho a trabajar y hacer la vida con las mismas oportunidades que a los llamamos "blancos". Así como se hace mención de los distintos grupos africanos que concurrieron al amestizamiento de nuestras poblaciones mulatas y mestizas en América y en especial en Cuba, así mismo se mencionan pueblos y culturas peninsulares, que aun cuando no eran tantos como fueron los africanos y los indios, es indudable que produjeron la mayor influencia en la estructura cultural de las naciones americanas: vinieron en los siglos XV, XVI y XVII, principalmente, andaluces en grandes cantidades; castellanos, malagueños, valencianos, madrileños, cordobeses, murcianos, galaicos judíos e islámicos conversos; guipuzcoanos y aragoneses, formaron contingentes menores que el de los andaluces, malagueños y castellanos; vino algún que otro italiano, siciliano y flamenco; Portugal aportó la etnia compleja y fuertemente galaico capsiense de su población negroide, las cuales acudieron al Brasil. En el final del siglo XVII, todo el XVIII, el XIX y las primeras dos décadas del XX, vinieron esclavos y libertos isleños canarios y berberiscos; los tercios y las guerras por las dignidades humanas de América trajeron grandes cantidades de gallegos, aragoneses, leoneses y demás tipos de campesinos de las Españas. Negros, pintos, pintados, morenos claros y oscuros, morandeiros, moreros, mulatos de todos los tipos españoles, donde lo africano y lo "ibero" se confunden, vinieron mezclados con egipcianos, célticos y capsienses. Toda esa mezcolanza étnica es "la que se llamó en América y en Africa también, "blancos puros", no siendo más que "ebese bambano". Todo ese personal se aditó al poblamiento y a la etnia de Cuba y América, ahora, algunos de sus descendientes más o menos blancos, se mortifican porque los negros les digan: "somos parientes, mi tierra".

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  • 7 VOCABULARIO LUCUMI

    Españoles en general. Los "ebese bambano" son los "agualekelé", que en habiendo pasado la Mar Océana y puesto el primer pie en tierra africana o americana, se llamaron "amos" y "blancos". Contribuyeron poderosísimamente a crear estas sociedades humanas que al cabo de varios siglos lograron independencia del Imperio Español y se constituyeron en Repúblicas, donde el modo colonial español no ha desaparecido y donde al indio, al negro y a no pocos mestizos y mulatos les han regateado y negado ejercer el derecho a trabajar y hacer la vida con las mismas oportunidades que a los llamamos "blancos". Así como se hace mención de los distintos grupos africanos que concurrieron al amestizamiento de nuestras poblaciones mulatas y mestizas en América y en especial en Cuba, así mismo se mencionan pueblos y culturas peninsulares, que aun cuando no eran tantos como fueron los africanos y los indios, es indudable que produjeron la mayor influencia en la estructura cultural de las naciones americanas: vinieron en los siglos XV, XVI y XVII, principalmente, andaluces en grandes cantidades; castellanos, malagueños, valencianos, madrileños, cordobeses, murcianos, galaicos judíos e islámicos conversos; guipuzcoanos y aragoneses, formaron contingentes menores que el de los andaluces, malagueños y castellanos; vino algún que otro italiano, siciliano y flamenco; Portugal aportó la etnia compleja y fuertemente galaico capsiense de su población negroide, las cuales acudieron al Brasil. En el final del siglo XVII, todo el XVIII, el XIX y las primeras dos décadas del XX, vinieron esclavos y libertos isleños canarios y berberiscos; los tercios y las guerras por las dignidades humanas de América trajeron grandes cantidades de gallegos, aragoneses, leoneses y demás tipos de campesinos de las Españas. Negros, pintos, pintados, morenos claros y oscuros, morandeiros, moreros, mulatos de todos los tipos españoles, donde lo africano y lo "ibero" se confunden, vinieron mezclados con egipcianos, célticos y capsienses. Toda esa mezcolanza étnica es "la que se llamó en América y en Africa también, "blancos puros", no siendo más que "ebese bambano". Todo ese personal se aditó al poblamiento y a la etnia de Cuba y América, ahora, algunos de sus descendientes más o menos blancos, se mortifican porque los negros les digan: "somos parientes, mi tierra".

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  • 8 LETRA E

    Españoles en general. Los "ebese bambano" son los "agualekelé", que en habiendo pasado la Mar Océana y puesto el primer pie en tierra africana o americana, se llamaron "amos" y "blancos". Contribuyeron poderosísimamente a crear estas sociedades humanas que al cabo de varios siglos lograron independencia del Imperio Español y se constituyeron en Repúblicas, donde el modo colonial español no ha desaparecido y donde al indio, al negro y a no pocos mestizos y mulatos les han regateado y negado ejercer el derecho a trabajar y hacer la vida con las mismas oportunidades que a los llamamos "blancos". Así como se hace mención de los distintos grupos africanos que concurrieron al amestizamiento de nuestras poblaciones mulatas y mestizas en América y en especial en Cuba, así mismo se mencionan pueblos y culturas peninsulares, que aun cuando no eran tantos como fueron los africanos y los indios, es indudable que produjeron la mayor influencia en la estructura cultural de las naciones americanas: vinieron en los siglos XV, XVI y XVII, principalmente, andaluces en grandes cantidades; castellanos, malagueños, valencianos, madrileños, cordobeses, murcianos, galaicos judíos e islámicos conversos; guipuzcoanos y aragoneses, formaron contingentes menores que el de los andaluces, malagueños y castellanos; vino algún que otro italiano, siciliano y flamenco; Portugal aportó la etnia compleja y fuertemente galaico capsiense de su población negroide, las cuales acudieron al Brasil. En el final del siglo XVII, todo el XVIII, el XIX y las primeras dos décadas del XX, vinieron esclavos y libertos isleños canarios y berberiscos; los tercios y las guerras por las dignidades humanas de América trajeron grandes cantidades de gallegos, aragoneses, leoneses y demás tipos de campesinos de las Españas. Negros, pintos, pintados, morenos claros y oscuros, morandeiros, moreros, mulatos de todos los tipos españoles, donde lo africano y lo "ibero" se confunden, vinieron mezclados con egipcianos, célticos y capsienses. Toda esa mezcolanza étnica es "la que se llamó en América y en Africa también, "blancos puros", no siendo más que "ebese bambano". Todo ese personal se aditó al poblamiento y a la etnia de Cuba y América, ahora, algunos de sus descendientes más o menos blancos, se mortifican porque los negros les digan: "somos parientes, mi tierra".

    Vocabulario Lucumí > LETRA E

  • 9 Ebese bambano:

    Españoles en general. Los "ebese bambano" son los "agualekelé", que en habiendo pasado la Mar Océana y puesto el primer pie en tierra africana o americana, se llamaron "amos" y "blancos". Contribuyeron poderosísimamente a crear estas sociedades humanas que al cabo de varios siglos lograron independencia del Imperio Español y se constituyeron en Repúblicas, donde el modo colonial español no ha desaparecido y donde al indio, al negro y a no pocos mestizos y mulatos les han regateado y negado ejercer el derecho a trabajar y hacer la vida con las mismas oportunidades que a los llamamos "blancos". Así como se hace mención de los distintos grupos africanos que concurrieron al amestizamiento de nuestras poblaciones mulatas y mestizas en América y en especial en Cuba, así mismo se mencionan pueblos y culturas peninsulares, que aun cuando no eran tantos como fueron los africanos y los indios, es indudable que produjeron la mayor influencia en la estructura cultural de las naciones americanas: vinieron en los siglos XV, XVI y XVII, principalmente, andaluces en grandes cantidades; castellanos, malagueños, valencianos, madrileños, cordobeses, murcianos, galaicos judíos e islámicos conversos; guipuzcoanos y aragoneses, formaron contingentes menores que el de los andaluces, malagueños y castellanos; vino algún que otro italiano, siciliano y flamenco; Portugal aportó la etnia compleja y fuertemente galaico capsiense de su población negroide, las cuales acudieron al Brasil. En el final del siglo XVII, todo el XVIII, el XIX y las primeras dos décadas del XX, vinieron esclavos y libertos isleños canarios y berberiscos; los tercios y las guerras por las dignidades humanas de América trajeron grandes cantidades de gallegos, aragoneses, leoneses y demás tipos de campesinos de las Españas. Negros, pintos, pintados, morenos claros y oscuros, morandeiros, moreros, mulatos de todos los tipos españoles, donde lo africano y lo "ibero" se confunden, vinieron mezclados con egipcianos, célticos y capsienses. Toda esa mezcolanza étnica es "la que se llamó en América y en Africa también, "blancos puros", no siendo más que "ebese bambano". Todo ese personal se aditó al poblamiento y a la etnia de Cuba y América, ahora, algunos de sus descendientes más o menos blancos, se mortifican porque los negros les digan: "somos parientes, mi tierra".

    Vocabulario Lucumí > Ebese bambano:

  • 10 Ekuelé:

    Nos informan que se trata de doce cadenetas de catorce a dieciséis pulgadas de largo, formadas por abalorios engarzados con eslabones de cadena. Estos collares tienen en sus abalorios. metales y cáscaras de semillas vegetales. No los hemos visto ni disponemos de amplias noticias. Sabemos por Achaddé Oré, que cada amanecer el babalawó se para frente al Sol y saluda a Olofí, después va tomando los ékuelé uno a uno y tirándolos en el suelo para que conteste el que va a trabajar ese día de oráculo para todo lo que se ofrezca. Escogido así el ékuelé, pregúntale el babalawó todo lo referente a su persona, a la casa y allegados. Esa cadeneta es la que se usará ese día para "registrar" a todos los que vayan a consultarse. Tanto en el Ekuelé como en cualquiera de los cuatro oráculos a que nos referimos, hay ódun o letras que el sacerdote interpreta. Sinónimos: Okpelé

    Vocabulario Lucumí > Ekuelé:

  • 11 Eledá:

    Ángel de la Guarda. El principal de los tres espíritus tutelares de todo ser humano. Los tres espíritus que lo acompañan y gobiernan a uno son santos, oríshas. Es necesario consultar a un oráculo de Ocha para saber con certeza quiénes son los oríshas tutelares de una persona. Cuando se conoce al dueño de la cabeza, al Eledá, ya es fácil conocer a los otros el camino en que se le presenta a uno. Si a uno le sale letra de asentarse el santo y así lo quiere, principia todo un proceso preparatorio para profesar. Este proceso se apura cuando hay peligro de muerte. Todo preparado, entra uno en "abboddún" desde que le ponen el Obatalá eleke aña; siete días de rituales iniciales en el ilé ocha, en la estera y ya pasan a hacerle a uno el Kari Ocha o fijación del santo en la cabeza. Esta ceremonia es muy secreta y seria: no la puede presenciar quien no tenga sacerdocio o profesión de santero o santera. Sigue el día del medio y después el de "itá", siete días más y ya puede ir uno para su casa. Todo el mundo tiene Eledá, pero son muy pocos los que tienen que sentárselo. El Eledá es el guía de uno, los otros dos orichas acompañantes son los protectores. "En, la cabeza, es sagrada, fíj ese que a ella va el Eledá, el santo principal de uno". "Eledá es lo que piensa, ve, vela, siempre está kuni kuni". "Guía y decide nuestra vida". "Lo que está en la cabeza es santo", es por eso que no se le estará tocando ni golpeando la cabeza a uno: "¿Ud. le va a pegar a su Eledá?; tampoco se debe andar sin sombrero porque el sol y el sereno dañan el aché que le da su Eledá". Cuando se lava la cabeza o se le hace rogación, a quien se le hace es a su Eledá o Ángel. "El bautismo de los curas es una rogación; ellos lo pueden hacer porque tienen, a su manera, el Eledá asentado: es igual". Desde que uno está en el vientre materno ya tiene guía y protección; "nunca y por razón alguna se separan de uno: ¡no se deje engañar, Hijo!" Cuando uno nace hay que hacerle algo al Eledá, a veces en el vientre. "Nosotros no vemos al Eledá hasta el momento en que se va a morir uno". Al día siguiente de la muerte de un olócha y al amanecer, se hace una ceremonia mortuoria en la que se ve la sombra del Eledá, la cual recibe una rogación de despido y se le mete en el ataúd para que acompañe al cadáver. "Ese es el único momento en que andamos con sombras". "El asunto de los congos es como el de los espiritistas, siempre andan con sombras": no hay brujo sin espíritu". "Los congos son espiritistas"; "nosotros somos santeros"; "ellos hablan y tratan con los muertos, siempre; nosotros con los oríshas". "El muerto interrumpe al santo". En la cabeza que se hizo kari ocha solamente puede posesionarse el santo de cabecera, ni siquiera los protectores y mucho menos los muertos, salvo que sea el Eledá un orisha que como Ochún o Yemayá son muerteras y dejan que por su "erí" pasen muertos. Para más detalles consulte a los olochas y al magnífico libro de la Srta. Lidia Cabrera titulado "El Monte". Sinónimos: Eléddá

    Vocabulario Lucumí > Eledá:

  • 12 Araoke:

    Africano. Individuo originario del continente africano. No es lo mismo que "negro", y todo individuo negroide no es "negro"; por otra parte, ser negro no es un defecto ni un motivo de bochorno, tanto más cuanto toda la humanidad primitiva fue negra y la actual población del mundo es "de color", o no rubia, en más de sus tres cuartas partes.

    Vocabulario Lucumí > Araoke:

  • 13 Babalawó:

    Sacerdote consagrado por Orunla. A continuación reportamos un arreglo de la versión que nos dio el olúo Achaddé Oré, de los hijos de Orunla y sus asuntos. Cuando San Francisco Divino reclama la cabeza de un hijo suyo, ninguna obra religiosa lo puede retener ni impedir. Si de chiquito a Ud. le asentaron en su cabeza al mismo Obatalá, por que él así lo pidió, cuando Orunla reclama esa cabeza para que los asienten a él, Ud. tiene que ir a un Ilé de babalawó, donde lo preparan para entrar en la Orden de los Babalawós. Desde entonces Ud. no tiene que ver con las prohibiciones y obligaciones del orisha anterior. Cuando le asientan Orúnla, lo hacen sobre el santo anterior que Ud. lleva en la cabeza; lo que sucede es que Orúñla desplaza o borra al otro en su erí. Fíjese bien que Orúnla es muchacho de dieciséis años y sin embargo Obatalá lo obedece. Obatalá le dio poder a ese Orísha. Una vez había una guerra en un lugar a causa de las malas órdenes de un oba. La gente se mataban y le pasaron aviso a Obatalá de la destrucción de sus hijos. El viejo salió a buscar a un babalawó para registrarse en el ékuelé. Babalawó, Babalao: Sacerdote de Ifá. Individuo cuyo "eledda" es el orísha Orula, el que le asentaron en la cabeza, por lo que posee los secretos supremos en Regla de Ocha, pues Orula los recibió directamente de Olofi. La sabiduría de los babalawós la reciben de Orula que es el dios sabio por excelencia. En la categoría sacerdotal de babalawó solamente se admiten hombres de supremas condiciones de fe y moral. En esta categoría existen secretos y rituales desconocidos para los que no pertenecen a ella. Una santera vieja me dice que "muchos babalawós solamente tienen el santo lavado, pero no asentado", por lo que no pueden pasar al cuarto de asiento. El santero necesita del babalawó para sacar el "itá" de quien hace santo. Tres babalawó son necesarios en rigor ritual para "bajar Orula"; en casos muy especiales se han necesitado más, hasta doce. Menos de tres no pueden bajar a Orula. El babalawó, como el santero, tiene "Ilé Ocha", hijos y conducta ritual general muy semejante a la del santero. El babalawó suele ser más inteligente, sabio y rigorista que el santero por exigencias de su categoría. Olúo es el babalawó muy viejo y sabio en Orula. Sinónimos: Babalao

    Vocabulario Lucumí > Babalawó:

  • 14 Bushashará bawó abushashará agufá aleyo kóluo:

    "¿Quién es Ud. desconocido, que se atreve sin identificarse a cantar en la fiesta? Le dijo el Olorin, al forastero aleyo que sin saludar a los del cabildo levantó un canto. El aleyo respondió: Olé kibi baya olé tólowó mosise ayé". Esto es, enviándolo a casa del diablo, y ante todo mentándole la madre (kibi ba yá).

    Vocabulario Lucumí > Bushashará bawó abushashará agufá aleyo kóluo:

  • 15 Diloggún:

    Cauris o Cyprea moneta. Se trata de unos caracoles de origen marino, los cuales se usan para piezas de un oráculo en la Regla de Ocha. Cada caracol se llama "aye" y el jüego de los dieciséis que se usan forman una mano de Obatalá y se llama entonces "Diloggún". A este oráculo se le agregan cuatro piezas que se llaman "ibo" o "ibbo", consistentes en dos caracoles mayores y distintos que los 16 anteriores, a los que nombran "edele" y, por eso dicen que son 18 caracoles o "ayes". Las otras piezas son un huesito y una semilla vegetal parecida al ojo de buey. El oráculo del Díloggún presenta una complejidad que nosotros no hemos podido penetrar. En primer término, son 16 piezas iguales de origen animal y marítimo, a las que llaman individualmente "aye". Esos caracoles forman "manos" de distinto número según sea el orísha a quien le pertenezcan. La mano de " ayes" de Elégguá tiene 2 [m2]cauris, pero si es del arará Echú Afrodi, tendrá 24. La mano de cauris que se usan para el oráculo del Diloggún es considerada algunas veces, como dos veces ocho, que hacen dieciséis, el mismo número de ventanas del castillo que Obatalá tiene en la loma con 365 puertas abiertas. Los dieciséis "ayes" o cauris están desfondados o rotos en el caparazón opuesto a su natural abertura. Ese arreglo es indispensable para que puedan caer y sostenerse boca arriba. Estos cauris, así como el obí kolá y muchos otros productos, son traídos de África, desde que a Cuba trajeron los primeros africanos. Los dos caracoles que sobran, los llamados "edele", se obtienen en Cuba y no se les rompe por parte alguna; se usan tal cual se obtienen de la playa. El tercer elemento es de naturaleza vegetal, se trata de una semilla. El cuarto, es de origen óseo humano; es una pequeña vértebra coxígea, obtenida en el trasiego de los restos óseos del ilé Yanzá. El manejo que un sacerdote de Ocha le da a la mano de dieciséis cauris y a las cuatro piezas del "ibbo", nos hacen presumir que el dicho "ibbo" constituyó en algún momento un oráculo independiente de los dieciséis "ayes" Los caracoles y el ibbo, es decir, las piezas del Diloggún están siempre en el igbudú y cuando llega un necesitado a quien hay que "registrar", consultar o verle sus problemas y cómo resolvérselos, se escribe el nombre de pila y sus apellidos en una hoja de papel y con lápiz, también se anota la edad, el día y mes en que nació. Acto seguido el babálócha o iyálócha tiene que moyubar, como en el coco, principiando por llamar a Olofi, Oloddumare y algunas veces a Oloruñ para pedirles la bendición e informarles que va a servir en bien a un "hijo". Continúa el rezo de moyubar, con todos los muertos o sea los Babá Eggún, según se puede ver en la fórmula que dice: Ibae baé, bayé tonú pato lo Babá Eggún, para todos los babáronú que laboran por mí, que están en el mundo de la verdad... Se puede seguir llamando o moyubando muertos que fueron los mayores en el santo del sacerdote, para que lo asistan con su experiencia e impida el entrometimiento de los espíritus perturbadores, pero no siempre es así, porque el santero teme la presencia de muchos muertos en las cosas del Santo. Continúa el sacerdote o sacerdotisa llamando oríshas, principiando por Echú y Elégguá. Siempre que llama, dice quien llama: Fulano de tal, hijo de tal santo, que lo llama para pedirle la bendición y para que Ud. sepa que va a hacer esto o lo otro y requiere que Ud. facilite su permiso. Esa labor de moyubar sigue así con cada orísha en un orden que ya aparece muy alterado en muchos usos criollos. Aquí exponemos el orden del rezo al Diloggún que sigue un babálócha de Guanabacoa, quien es según se dice "una autoridad en el Santo". Olofi, Orísha Oko, Olodumare, Inle, Babá Elégguá Osa Griñán, Oggún, Babalú Ayé, Osáin, Equn (Ofé Díloggún), Orúmbila, Leripín, Babá Obatalá, Changó, Yemayá, Obeye Loro, Olokún, Argayú, Yeyé Okari. Terminado el oru, que no siempre lo siguen los santeros nuevos y a veces le alteran el orden de los oríshas, se pasa a rogar el caracol. El sacerdote toma en sus dos manos el oráculo y lo bajea con su aliento para darle aché, luego fricciona las piezas y las moyuba; se las presenta al consultado: igual que se hace con el coco; después tira y anota el número de piezas que cayeron boca arriba. Continúa tirando y anotando, a la vez que consulta las manos del consultado, quien en cada tiro tiene que friccionar el huesito y la semilla pidiendo con fe y concentración lo que desea saber, a la vez que deja en cada mano cerrada una pieza al azar. Por los números anotados el awó hace sus interpretaciones y le dice al consultado lo que contestan los oríshas o el muerto. Este oráculo siempre tiene un ángulo subjetivo que llama la atención. Está prohibido terminantemente su uso a los babalawós o hijos de Orula. así como a los no consaqrados. Es un oráculo complejo en grado extremo. "Hay dos formas de tirar los caracoles, pero dicen lo mismo". Se mantiene en la memoria una numeración para el exclusivo uso de los caracoles de la cual hemos obtenido hasta el número doce, según se puede ver a continuación: 0 [m2]Okana Sodde; 02 Ebioko; 03 Ogunda; 04 Eyorosún; 05 Oché; 06 Obbara; 07 Odi; 08 Eyeunlé; 09 Osa; 10 Ofúnfún; 1 [m2]Ojuání; 12 Eyilá. En cuanto a las llamadas letras de los caracoles, se trata de las posiciones que se producen en cada tiro; esas posiciones dan un número de cauris boca arriba y otro boca abajo; estas posiciones son las que se llaman ódu; óddu; odún; órdu; órdún o simplemente "letra" o camino. "Cada órdún es una persona y su historia". Ud. puede tener una vida como la de alguna de esas personas que sirven de patrón en el oráculo. Depende del sacerdote o sacerdotisa hacer las correctas interpretaciones, si tiene suficiente experiencia y aché. No se trata de cosa simple, a juzgar por el tiempo que le toma a los iniciados, aprender el arte de tirar los caracoles, que al decir de los que saben de estas cosas hay que recordar treinta y seis odús para ser un principiante capaz de llegar a conocer cientos de letras. Sinónimos: Diloggún, Edibó, Emilogún, Endilobú, Enilogún

    Vocabulario Lucumí > Diloggún:

  • 16 Epó ma lera aya kuá aya kuá ma lera:

    Se dice, o mejor dicho se le canta a la jicotea (aya) en el momento en que sostenida ésta por una iyalocha o un babalocha, el onichogún o sacrificador que debe ser invariablemente un "hijo" de Ogún, le corta la cabeza. La operación no siempre es fácil, la jicotea que "sabe mucho y no es docil como el carnero", esconde enteramente la cabeza dentro del carapacho. Se le pellizca en la parte inferior, para que el dolor la obligue a sacar la cabeza y pueda apresarla el matador. en el momento de matarla se llama Aya kuá tiro ko "que es decir como sentenciado". Muchos babá orishas entienden que Jicotea es el animal de "mayor categoria o mérito". "Su sangre, la más fuerte de todas; con mucho espiritu". Este animal sagrado, "con grandes misterios" requiere al ser sacrificado a Changó, y a aquellos otros orishas "que comen jicotea" -Agayu, Osaín, Inle- la asistencia de cuatro personas responsables, iniciadas, que se situarán a un lado y otro del animal. Después de cortada la cabeza, se le cortan las cuatro patas comenzando por la derecha, la delantera y la trasera; y después en el mismo orden las otras dos de la izquierda. Cada una de las cuatro personas que han ayudado al sacrificio le presenta una pata a su Orisha. A la jicotea, antes de ser decapitada, se le unta en el carapacho el epó, -manteca de corojo-, a que alude el canto.

    Vocabulario Lucumí > Epó ma lera aya kuá aya kuá ma lera:

  • 17 Gueqüiri:

    Caldo para Changó. Se pela el frijol carita y se pone a salcochar en poca agua; se le agrega quimbombó picado a la mitad; cuando está hirviendo y de color verde, se le echa bicarbonato de sosa y un poco de camarones machacados; pocos minutos después se retira del fuego y ya está terminado el plato.

    Vocabulario Lucumí > Gueqüiri:

  • 18 Ikú achan:

    (Ortiz). También llamado en Cuba "pachan", es el mazo de cujes o varillas de la muerte. Es un mazo de nueve cujes, o de tres, como de un metro de largo, amarradas en cada extremo, por una cinta roja formando un haz. Entre las dos cintas rojas de los extremos está amarrada hacia la parte del centro una cinta negra. A veces tiene atados de cintas de muchos colores para simbolizar a Oyá, que es la diosa del cementerio. El ikú achán se hace con varillas de moras silvestres, rascabarriga o de ítamo real, también llamado "gallito"; se puede hacer de varillas de cedro que no esté del todo seco.

    Vocabulario Lucumí > Ikú achan:

  • 19 Ikú aguadorono koló un ocha:

    "El muerto le quitó todo lo que tenía de santo". (Lo que se presenta no es un orisha sino un muerto).

    Vocabulario Lucumí > Ikú aguadorono koló un ocha:

  • 20 Iñale:

    La pata, la cabeza y el redaño de las víctimas, animales y aves de un sacrificio. Todo se coloca ante el orisha y permanece puesto varias horas.

    Vocabulario Lucumí > Iñale:

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