Перевод: с испанского на язык йоруба

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  • 1 Abure: Hermano, hermana Abiku Espiritu viajero que encarna en niños y los hace morir prematuramente. se dice de niños que teniendo ese espiritu encarnado no mueren pero son portadores de cierta 'jetatura' que puede ocasionar la muerte prematura de sus futuros hermanos

    Ochinchin Comida a base de camarones, acelgas, tomates, alcaparras y huevo duro

    Vocabulario Lucumí > Abure: Hermano, hermana Abiku Espiritu viajero que encarna en niños y los hace morir prematuramente. se dice de niños que teniendo ese espiritu encarnado no mueren pero son portadores de cierta 'jetatura' que puede ocasionar la muerte prematura de sus futuros hermanos

  • 2 Até ifá:

    Tablero de adivinar que usa Orunla, el Dios de Ifá, para adivinar. Oráculo que usan los babalawós. Mesa redonda de adivinación que usan los sacerdotes de Ifá. Según el Dr. Fernando Ortiz, "Até" procede de "a", prefijo sustantivador; y "te", estar plano, percutir, adorar. El "ate" es un círculo de madera de unas catorce o más pulgadas de diámetro; tiene un borde labrado en el mismo cuerpo de la madera y asemeja una bandeja; tiene cuatro puntos marcados en los extremos de dos diámetros perpendiculares; esos puntos son o representan las cuatro esquinas del mundo, los cuatro puntos cardinales. Hemos observado un Tablero de Ifá sin marca alguna en los bordes, otro tiene en cada uno de los cuatro puntos cardinales dos cauris boca arriba incrustados. Ortiz presenta uno en la Pág. 169 del Tomo III de su magna obra "Los Instrumentos de la Música Afrocubana", que tiene en cada punto incrustada una cara. El propio Ortiz señala que a veces tiene una sola cara o cabeza "de Echu o de Elégguá, el orísha que todo lo ve", y que esas cuatro cabezas o puntos cardinales son (los Echu meri bayé o "cuatro caminos de Echu") y la concepción metafísica del cosmos". El punto Norte es Obatalá; el Sur es Oddúa; el Este, Changó y el Oeste Echu, etc. 'Para más detalles consulte a Ortiz. Sobre el tablero echa el babalawó un polvo hecho de colmillo de elefante al que llaman "yefá". En Caibarién, Las Villas, hubo un congo que usaba harina de maíz. Nos dicen que también se usa polvo de arroz unido a otras substancias. Nosotros hemos visto un polvo muy fino que parece harina de maíz con alguna otra substancia blanca. Ese yefá o polvo del Até es regado en todo el tablero de manera que forme una capa fina, para lo cual se usa una escobilla que parece de estropajo de soga. A continuación, el babalawó que está registrando (sentado en el suelo con su Até entre las piernas, sobre paño blanco y alfombra), sienta delante de él a una mujer que tenga una mano de Orula, le pone una toalla sobre las piernas y encima un ékuelé, entonces él toma en ambas manos varias semillas de corojo llamadas "ekine", los cuales son rogados, para después agarrarlos y soltarlos con la mano derecha; ese trabajo permite un conteo de las semillas o corojos africanos que quedaron o no fueron agarrados con la dicha mano derecha. Ese conteo da una numeración y posiblemente un rayado en el yefá del Até, que sirve para sacar las letras u odus del Ifá. Esas letras son aplicadas, previa adaptación intelectual y el correspondiente "aché", al sujeto o al asunto que se registra o investiga. Eso o mejor dicho, algo así, es lo que se hace con ese oráculo llamado "Ekine de Orula o de Ifá". Hemos logrado ver el registro del año 1956, para "ver" a Orula hablar por "Ekine Ifá". Es una labor agotadora intelectual y físicamente. La primera sesión principió con saludos, sacrificios y bajadas de Orula al Até, seguida del registro. Orula en persona habló por los "Ekines" en el "Até de Ifá". Esa sesión terminó a las tres de la tarde y duraba desde las seis de la mañana. A las cuatro continuaron los babalawós con la segunda sesión que terminó a las seis de la tarde, pues solamente se registra durante el día. Observamos que los sacerdotes pasaron diez horas con atención concentrada y fuerte trabajo intelectual para lograr la fiel interpretación de los "odus". Esos "ódun" son la palabra de Orula, quien era mudo de pequeño, pero al hacerse adolescente Olofi le pegó dieciséis veces, una por cada año que tenía, y el muchacho pronunció un ódu de cada vez formando así las dieciséis letras primeras de su propio oráculo. El primer ódu fué "Eyiobe Meyi". el segundo, "IyekúMeyi". Según el Dr. F. Ortiz, los cuatro ódus de los muertos son: "Ofún meyi, Oyekú meyi, Otúa oggüe y Ogúndaofún". De los dieciséis signos o letras primeras se obtuvieron 240 ódus secundarios y 096 terciarios, siendo un total de 352. Se comprenderá la complejidad de este oráculo y la inteligencia que debe exigírsele a un hijo de San Francisco para conocer, interpretar y aplicar a innúmeras personas tantos ódus. Solamente nos resta apuntar que el Até de Ifá no se usa en días lluviosos y que su registro es el último recurso para tener seguridad en la Regla de Ocha. Sinónimos: Akpán ifá, Apón, Apún, Faté, Irofá, Loflé, Okpó ifá, Opón

    Vocabulario Lucumí > Até ifá:

  • 3 Babalawó:

    Sacerdote consagrado por Orunla. A continuación reportamos un arreglo de la versión que nos dio el olúo Achaddé Oré, de los hijos de Orunla y sus asuntos. Cuando San Francisco Divino reclama la cabeza de un hijo suyo, ninguna obra religiosa lo puede retener ni impedir. Si de chiquito a Ud. le asentaron en su cabeza al mismo Obatalá, por que él así lo pidió, cuando Orunla reclama esa cabeza para que los asienten a él, Ud. tiene que ir a un Ilé de babalawó, donde lo preparan para entrar en la Orden de los Babalawós. Desde entonces Ud. no tiene que ver con las prohibiciones y obligaciones del orisha anterior. Cuando le asientan Orúnla, lo hacen sobre el santo anterior que Ud. lleva en la cabeza; lo que sucede es que Orúñla desplaza o borra al otro en su erí. Fíjese bien que Orúnla es muchacho de dieciséis años y sin embargo Obatalá lo obedece. Obatalá le dio poder a ese Orísha. Una vez había una guerra en un lugar a causa de las malas órdenes de un oba. La gente se mataban y le pasaron aviso a Obatalá de la destrucción de sus hijos. El viejo salió a buscar a un babalawó para registrarse en el ékuelé. Babalawó, Babalao: Sacerdote de Ifá. Individuo cuyo "eledda" es el orísha Orula, el que le asentaron en la cabeza, por lo que posee los secretos supremos en Regla de Ocha, pues Orula los recibió directamente de Olofi. La sabiduría de los babalawós la reciben de Orula que es el dios sabio por excelencia. En la categoría sacerdotal de babalawó solamente se admiten hombres de supremas condiciones de fe y moral. En esta categoría existen secretos y rituales desconocidos para los que no pertenecen a ella. Una santera vieja me dice que "muchos babalawós solamente tienen el santo lavado, pero no asentado", por lo que no pueden pasar al cuarto de asiento. El santero necesita del babalawó para sacar el "itá" de quien hace santo. Tres babalawó son necesarios en rigor ritual para "bajar Orula"; en casos muy especiales se han necesitado más, hasta doce. Menos de tres no pueden bajar a Orula. El babalawó, como el santero, tiene "Ilé Ocha", hijos y conducta ritual general muy semejante a la del santero. El babalawó suele ser más inteligente, sabio y rigorista que el santero por exigencias de su categoría. Olúo es el babalawó muy viejo y sabio en Orula. Sinónimos: Babalao

    Vocabulario Lucumí > Babalawó:

  • 4 Bara lagwón até kokoro bi yá sobe bebé niyo yé gué gúma oloyu morosó gaqa yá gadá okoló ofofo okoló ñana kua kuá rara:

    "Eleguá te suplico que vengas, que te estoy llamando, hablándote hace rato para darte la comida, vamos, que tengo prisa y no vienes porque estás en las cuatro esquinas picardeando".

    Vocabulario Lucumí > Bara lagwón até kokoro bi yá sobe bebé niyo yé gué gúma oloyu morosó gaqa yá gadá okoló ofofo okoló ñana kua kuá rara:

  • 5 Besieye:

    Pajarito parecido a la golondrina, muy leve, que se alimenta en el aire de insectos. Se dice ¿de qué vive el besieyé?, el que sabe contesta a la puya: Se alimenta del aire! "Vinieron hace dos años y pude agarrar uno en el suelo. Es viajero".

    Vocabulario Lucumí > Besieye:

  • 6 Diloggún:

    Cauris o Cyprea moneta. Se trata de unos caracoles de origen marino, los cuales se usan para piezas de un oráculo en la Regla de Ocha. Cada caracol se llama "aye" y el jüego de los dieciséis que se usan forman una mano de Obatalá y se llama entonces "Diloggún". A este oráculo se le agregan cuatro piezas que se llaman "ibo" o "ibbo", consistentes en dos caracoles mayores y distintos que los 16 anteriores, a los que nombran "edele" y, por eso dicen que son 18 caracoles o "ayes". Las otras piezas son un huesito y una semilla vegetal parecida al ojo de buey. El oráculo del Díloggún presenta una complejidad que nosotros no hemos podido penetrar. En primer término, son 16 piezas iguales de origen animal y marítimo, a las que llaman individualmente "aye". Esos caracoles forman "manos" de distinto número según sea el orísha a quien le pertenezcan. La mano de " ayes" de Elégguá tiene 2 [m2]cauris, pero si es del arará Echú Afrodi, tendrá 24. La mano de cauris que se usan para el oráculo del Diloggún es considerada algunas veces, como dos veces ocho, que hacen dieciséis, el mismo número de ventanas del castillo que Obatalá tiene en la loma con 365 puertas abiertas. Los dieciséis "ayes" o cauris están desfondados o rotos en el caparazón opuesto a su natural abertura. Ese arreglo es indispensable para que puedan caer y sostenerse boca arriba. Estos cauris, así como el obí kolá y muchos otros productos, son traídos de África, desde que a Cuba trajeron los primeros africanos. Los dos caracoles que sobran, los llamados "edele", se obtienen en Cuba y no se les rompe por parte alguna; se usan tal cual se obtienen de la playa. El tercer elemento es de naturaleza vegetal, se trata de una semilla. El cuarto, es de origen óseo humano; es una pequeña vértebra coxígea, obtenida en el trasiego de los restos óseos del ilé Yanzá. El manejo que un sacerdote de Ocha le da a la mano de dieciséis cauris y a las cuatro piezas del "ibbo", nos hacen presumir que el dicho "ibbo" constituyó en algún momento un oráculo independiente de los dieciséis "ayes" Los caracoles y el ibbo, es decir, las piezas del Diloggún están siempre en el igbudú y cuando llega un necesitado a quien hay que "registrar", consultar o verle sus problemas y cómo resolvérselos, se escribe el nombre de pila y sus apellidos en una hoja de papel y con lápiz, también se anota la edad, el día y mes en que nació. Acto seguido el babálócha o iyálócha tiene que moyubar, como en el coco, principiando por llamar a Olofi, Oloddumare y algunas veces a Oloruñ para pedirles la bendición e informarles que va a servir en bien a un "hijo". Continúa el rezo de moyubar, con todos los muertos o sea los Babá Eggún, según se puede ver en la fórmula que dice: Ibae baé, bayé tonú pato lo Babá Eggún, para todos los babáronú que laboran por mí, que están en el mundo de la verdad... Se puede seguir llamando o moyubando muertos que fueron los mayores en el santo del sacerdote, para que lo asistan con su experiencia e impida el entrometimiento de los espíritus perturbadores, pero no siempre es así, porque el santero teme la presencia de muchos muertos en las cosas del Santo. Continúa el sacerdote o sacerdotisa llamando oríshas, principiando por Echú y Elégguá. Siempre que llama, dice quien llama: Fulano de tal, hijo de tal santo, que lo llama para pedirle la bendición y para que Ud. sepa que va a hacer esto o lo otro y requiere que Ud. facilite su permiso. Esa labor de moyubar sigue así con cada orísha en un orden que ya aparece muy alterado en muchos usos criollos. Aquí exponemos el orden del rezo al Diloggún que sigue un babálócha de Guanabacoa, quien es según se dice "una autoridad en el Santo". Olofi, Orísha Oko, Olodumare, Inle, Babá Elégguá Osa Griñán, Oggún, Babalú Ayé, Osáin, Equn (Ofé Díloggún), Orúmbila, Leripín, Babá Obatalá, Changó, Yemayá, Obeye Loro, Olokún, Argayú, Yeyé Okari. Terminado el oru, que no siempre lo siguen los santeros nuevos y a veces le alteran el orden de los oríshas, se pasa a rogar el caracol. El sacerdote toma en sus dos manos el oráculo y lo bajea con su aliento para darle aché, luego fricciona las piezas y las moyuba; se las presenta al consultado: igual que se hace con el coco; después tira y anota el número de piezas que cayeron boca arriba. Continúa tirando y anotando, a la vez que consulta las manos del consultado, quien en cada tiro tiene que friccionar el huesito y la semilla pidiendo con fe y concentración lo que desea saber, a la vez que deja en cada mano cerrada una pieza al azar. Por los números anotados el awó hace sus interpretaciones y le dice al consultado lo que contestan los oríshas o el muerto. Este oráculo siempre tiene un ángulo subjetivo que llama la atención. Está prohibido terminantemente su uso a los babalawós o hijos de Orula. así como a los no consaqrados. Es un oráculo complejo en grado extremo. "Hay dos formas de tirar los caracoles, pero dicen lo mismo". Se mantiene en la memoria una numeración para el exclusivo uso de los caracoles de la cual hemos obtenido hasta el número doce, según se puede ver a continuación: 0 [m2]Okana Sodde; 02 Ebioko; 03 Ogunda; 04 Eyorosún; 05 Oché; 06 Obbara; 07 Odi; 08 Eyeunlé; 09 Osa; 10 Ofúnfún; 1 [m2]Ojuání; 12 Eyilá. En cuanto a las llamadas letras de los caracoles, se trata de las posiciones que se producen en cada tiro; esas posiciones dan un número de cauris boca arriba y otro boca abajo; estas posiciones son las que se llaman ódu; óddu; odún; órdu; órdún o simplemente "letra" o camino. "Cada órdún es una persona y su historia". Ud. puede tener una vida como la de alguna de esas personas que sirven de patrón en el oráculo. Depende del sacerdote o sacerdotisa hacer las correctas interpretaciones, si tiene suficiente experiencia y aché. No se trata de cosa simple, a juzgar por el tiempo que le toma a los iniciados, aprender el arte de tirar los caracoles, que al decir de los que saben de estas cosas hay que recordar treinta y seis odús para ser un principiante capaz de llegar a conocer cientos de letras. Sinónimos: Diloggún, Edibó, Emilogún, Endilobú, Enilogún

    Vocabulario Lucumí > Diloggún:

  • 7 Publicado por Gabriel de Oxalá en 09:57

    Españoles en general. Los "ebese bambano" son los "agualekelé", que en habiendo pasado la Mar Océana y puesto el primer pie en tierra africana o americana, se llamaron "amos" y "blancos". Contribuyeron poderosísimamente a crear estas sociedades humanas que al cabo de varios siglos lograron independencia del Imperio Español y se constituyeron en Repúblicas, donde el modo colonial español no ha desaparecido y donde al indio, al negro y a no pocos mestizos y mulatos les han regateado y negado ejercer el derecho a trabajar y hacer la vida con las mismas oportunidades que a los llamamos "blancos". Así como se hace mención de los distintos grupos africanos que concurrieron al amestizamiento de nuestras poblaciones mulatas y mestizas en América y en especial en Cuba, así mismo se mencionan pueblos y culturas peninsulares, que aun cuando no eran tantos como fueron los africanos y los indios, es indudable que produjeron la mayor influencia en la estructura cultural de las naciones americanas: vinieron en los siglos XV, XVI y XVII, principalmente, andaluces en grandes cantidades; castellanos, malagueños, valencianos, madrileños, cordobeses, murcianos, galaicos judíos e islámicos conversos; guipuzcoanos y aragoneses, formaron contingentes menores que el de los andaluces, malagueños y castellanos; vino algún que otro italiano, siciliano y flamenco; Portugal aportó la etnia compleja y fuertemente galaico capsiense de su población negroide, las cuales acudieron al Brasil. En el final del siglo XVII, todo el XVIII, el XIX y las primeras dos décadas del XX, vinieron esclavos y libertos isleños canarios y berberiscos; los tercios y las guerras por las dignidades humanas de América trajeron grandes cantidades de gallegos, aragoneses, leoneses y demás tipos de campesinos de las Españas. Negros, pintos, pintados, morenos claros y oscuros, morandeiros, moreros, mulatos de todos los tipos españoles, donde lo africano y lo "ibero" se confunden, vinieron mezclados con egipcianos, célticos y capsienses. Toda esa mezcolanza étnica es "la que se llamó en América y en Africa también, "blancos puros", no siendo más que "ebese bambano". Todo ese personal se aditó al poblamiento y a la etnia de Cuba y América, ahora, algunos de sus descendientes más o menos blancos, se mortifican porque los negros les digan: "somos parientes, mi tierra".

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  • 8 Etiquetas: VOCABULARIO LUCUMI

    Españoles en general. Los "ebese bambano" son los "agualekelé", que en habiendo pasado la Mar Océana y puesto el primer pie en tierra africana o americana, se llamaron "amos" y "blancos". Contribuyeron poderosísimamente a crear estas sociedades humanas que al cabo de varios siglos lograron independencia del Imperio Español y se constituyeron en Repúblicas, donde el modo colonial español no ha desaparecido y donde al indio, al negro y a no pocos mestizos y mulatos les han regateado y negado ejercer el derecho a trabajar y hacer la vida con las mismas oportunidades que a los llamamos "blancos". Así como se hace mención de los distintos grupos africanos que concurrieron al amestizamiento de nuestras poblaciones mulatas y mestizas en América y en especial en Cuba, así mismo se mencionan pueblos y culturas peninsulares, que aun cuando no eran tantos como fueron los africanos y los indios, es indudable que produjeron la mayor influencia en la estructura cultural de las naciones americanas: vinieron en los siglos XV, XVI y XVII, principalmente, andaluces en grandes cantidades; castellanos, malagueños, valencianos, madrileños, cordobeses, murcianos, galaicos judíos e islámicos conversos; guipuzcoanos y aragoneses, formaron contingentes menores que el de los andaluces, malagueños y castellanos; vino algún que otro italiano, siciliano y flamenco; Portugal aportó la etnia compleja y fuertemente galaico capsiense de su población negroide, las cuales acudieron al Brasil. En el final del siglo XVII, todo el XVIII, el XIX y las primeras dos décadas del XX, vinieron esclavos y libertos isleños canarios y berberiscos; los tercios y las guerras por las dignidades humanas de América trajeron grandes cantidades de gallegos, aragoneses, leoneses y demás tipos de campesinos de las Españas. Negros, pintos, pintados, morenos claros y oscuros, morandeiros, moreros, mulatos de todos los tipos españoles, donde lo africano y lo "ibero" se confunden, vinieron mezclados con egipcianos, célticos y capsienses. Toda esa mezcolanza étnica es "la que se llamó en América y en Africa también, "blancos puros", no siendo más que "ebese bambano". Todo ese personal se aditó al poblamiento y a la etnia de Cuba y América, ahora, algunos de sus descendientes más o menos blancos, se mortifican porque los negros les digan: "somos parientes, mi tierra".

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  • 9 VOCABULARIO LUCUMI

    Españoles en general. Los "ebese bambano" son los "agualekelé", que en habiendo pasado la Mar Océana y puesto el primer pie en tierra africana o americana, se llamaron "amos" y "blancos". Contribuyeron poderosísimamente a crear estas sociedades humanas que al cabo de varios siglos lograron independencia del Imperio Español y se constituyeron en Repúblicas, donde el modo colonial español no ha desaparecido y donde al indio, al negro y a no pocos mestizos y mulatos les han regateado y negado ejercer el derecho a trabajar y hacer la vida con las mismas oportunidades que a los llamamos "blancos". Así como se hace mención de los distintos grupos africanos que concurrieron al amestizamiento de nuestras poblaciones mulatas y mestizas en América y en especial en Cuba, así mismo se mencionan pueblos y culturas peninsulares, que aun cuando no eran tantos como fueron los africanos y los indios, es indudable que produjeron la mayor influencia en la estructura cultural de las naciones americanas: vinieron en los siglos XV, XVI y XVII, principalmente, andaluces en grandes cantidades; castellanos, malagueños, valencianos, madrileños, cordobeses, murcianos, galaicos judíos e islámicos conversos; guipuzcoanos y aragoneses, formaron contingentes menores que el de los andaluces, malagueños y castellanos; vino algún que otro italiano, siciliano y flamenco; Portugal aportó la etnia compleja y fuertemente galaico capsiense de su población negroide, las cuales acudieron al Brasil. En el final del siglo XVII, todo el XVIII, el XIX y las primeras dos décadas del XX, vinieron esclavos y libertos isleños canarios y berberiscos; los tercios y las guerras por las dignidades humanas de América trajeron grandes cantidades de gallegos, aragoneses, leoneses y demás tipos de campesinos de las Españas. Negros, pintos, pintados, morenos claros y oscuros, morandeiros, moreros, mulatos de todos los tipos españoles, donde lo africano y lo "ibero" se confunden, vinieron mezclados con egipcianos, célticos y capsienses. Toda esa mezcolanza étnica es "la que se llamó en América y en Africa también, "blancos puros", no siendo más que "ebese bambano". Todo ese personal se aditó al poblamiento y a la etnia de Cuba y América, ahora, algunos de sus descendientes más o menos blancos, se mortifican porque los negros les digan: "somos parientes, mi tierra".

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  • 10 LETRA E

    Españoles en general. Los "ebese bambano" son los "agualekelé", que en habiendo pasado la Mar Océana y puesto el primer pie en tierra africana o americana, se llamaron "amos" y "blancos". Contribuyeron poderosísimamente a crear estas sociedades humanas que al cabo de varios siglos lograron independencia del Imperio Español y se constituyeron en Repúblicas, donde el modo colonial español no ha desaparecido y donde al indio, al negro y a no pocos mestizos y mulatos les han regateado y negado ejercer el derecho a trabajar y hacer la vida con las mismas oportunidades que a los llamamos "blancos". Así como se hace mención de los distintos grupos africanos que concurrieron al amestizamiento de nuestras poblaciones mulatas y mestizas en América y en especial en Cuba, así mismo se mencionan pueblos y culturas peninsulares, que aun cuando no eran tantos como fueron los africanos y los indios, es indudable que produjeron la mayor influencia en la estructura cultural de las naciones americanas: vinieron en los siglos XV, XVI y XVII, principalmente, andaluces en grandes cantidades; castellanos, malagueños, valencianos, madrileños, cordobeses, murcianos, galaicos judíos e islámicos conversos; guipuzcoanos y aragoneses, formaron contingentes menores que el de los andaluces, malagueños y castellanos; vino algún que otro italiano, siciliano y flamenco; Portugal aportó la etnia compleja y fuertemente galaico capsiense de su población negroide, las cuales acudieron al Brasil. En el final del siglo XVII, todo el XVIII, el XIX y las primeras dos décadas del XX, vinieron esclavos y libertos isleños canarios y berberiscos; los tercios y las guerras por las dignidades humanas de América trajeron grandes cantidades de gallegos, aragoneses, leoneses y demás tipos de campesinos de las Españas. Negros, pintos, pintados, morenos claros y oscuros, morandeiros, moreros, mulatos de todos los tipos españoles, donde lo africano y lo "ibero" se confunden, vinieron mezclados con egipcianos, célticos y capsienses. Toda esa mezcolanza étnica es "la que se llamó en América y en Africa también, "blancos puros", no siendo más que "ebese bambano". Todo ese personal se aditó al poblamiento y a la etnia de Cuba y América, ahora, algunos de sus descendientes más o menos blancos, se mortifican porque los negros les digan: "somos parientes, mi tierra".

    Vocabulario Lucumí > LETRA E

  • 11 Ebese bambano:

    Españoles en general. Los "ebese bambano" son los "agualekelé", que en habiendo pasado la Mar Océana y puesto el primer pie en tierra africana o americana, se llamaron "amos" y "blancos". Contribuyeron poderosísimamente a crear estas sociedades humanas que al cabo de varios siglos lograron independencia del Imperio Español y se constituyeron en Repúblicas, donde el modo colonial español no ha desaparecido y donde al indio, al negro y a no pocos mestizos y mulatos les han regateado y negado ejercer el derecho a trabajar y hacer la vida con las mismas oportunidades que a los llamamos "blancos". Así como se hace mención de los distintos grupos africanos que concurrieron al amestizamiento de nuestras poblaciones mulatas y mestizas en América y en especial en Cuba, así mismo se mencionan pueblos y culturas peninsulares, que aun cuando no eran tantos como fueron los africanos y los indios, es indudable que produjeron la mayor influencia en la estructura cultural de las naciones americanas: vinieron en los siglos XV, XVI y XVII, principalmente, andaluces en grandes cantidades; castellanos, malagueños, valencianos, madrileños, cordobeses, murcianos, galaicos judíos e islámicos conversos; guipuzcoanos y aragoneses, formaron contingentes menores que el de los andaluces, malagueños y castellanos; vino algún que otro italiano, siciliano y flamenco; Portugal aportó la etnia compleja y fuertemente galaico capsiense de su población negroide, las cuales acudieron al Brasil. En el final del siglo XVII, todo el XVIII, el XIX y las primeras dos décadas del XX, vinieron esclavos y libertos isleños canarios y berberiscos; los tercios y las guerras por las dignidades humanas de América trajeron grandes cantidades de gallegos, aragoneses, leoneses y demás tipos de campesinos de las Españas. Negros, pintos, pintados, morenos claros y oscuros, morandeiros, moreros, mulatos de todos los tipos españoles, donde lo africano y lo "ibero" se confunden, vinieron mezclados con egipcianos, célticos y capsienses. Toda esa mezcolanza étnica es "la que se llamó en América y en Africa también, "blancos puros", no siendo más que "ebese bambano". Todo ese personal se aditó al poblamiento y a la etnia de Cuba y América, ahora, algunos de sus descendientes más o menos blancos, se mortifican porque los negros les digan: "somos parientes, mi tierra".

    Vocabulario Lucumí > Ebese bambano:

  • 12 Eledá:

    Ángel de la Guarda. El principal de los tres espíritus tutelares de todo ser humano. Los tres espíritus que lo acompañan y gobiernan a uno son santos, oríshas. Es necesario consultar a un oráculo de Ocha para saber con certeza quiénes son los oríshas tutelares de una persona. Cuando se conoce al dueño de la cabeza, al Eledá, ya es fácil conocer a los otros el camino en que se le presenta a uno. Si a uno le sale letra de asentarse el santo y así lo quiere, principia todo un proceso preparatorio para profesar. Este proceso se apura cuando hay peligro de muerte. Todo preparado, entra uno en "abboddún" desde que le ponen el Obatalá eleke aña; siete días de rituales iniciales en el ilé ocha, en la estera y ya pasan a hacerle a uno el Kari Ocha o fijación del santo en la cabeza. Esta ceremonia es muy secreta y seria: no la puede presenciar quien no tenga sacerdocio o profesión de santero o santera. Sigue el día del medio y después el de "itá", siete días más y ya puede ir uno para su casa. Todo el mundo tiene Eledá, pero son muy pocos los que tienen que sentárselo. El Eledá es el guía de uno, los otros dos orichas acompañantes son los protectores. "En, la cabeza, es sagrada, fíj ese que a ella va el Eledá, el santo principal de uno". "Eledá es lo que piensa, ve, vela, siempre está kuni kuni". "Guía y decide nuestra vida". "Lo que está en la cabeza es santo", es por eso que no se le estará tocando ni golpeando la cabeza a uno: "¿Ud. le va a pegar a su Eledá?; tampoco se debe andar sin sombrero porque el sol y el sereno dañan el aché que le da su Eledá". Cuando se lava la cabeza o se le hace rogación, a quien se le hace es a su Eledá o Ángel. "El bautismo de los curas es una rogación; ellos lo pueden hacer porque tienen, a su manera, el Eledá asentado: es igual". Desde que uno está en el vientre materno ya tiene guía y protección; "nunca y por razón alguna se separan de uno: ¡no se deje engañar, Hijo!" Cuando uno nace hay que hacerle algo al Eledá, a veces en el vientre. "Nosotros no vemos al Eledá hasta el momento en que se va a morir uno". Al día siguiente de la muerte de un olócha y al amanecer, se hace una ceremonia mortuoria en la que se ve la sombra del Eledá, la cual recibe una rogación de despido y se le mete en el ataúd para que acompañe al cadáver. "Ese es el único momento en que andamos con sombras". "El asunto de los congos es como el de los espiritistas, siempre andan con sombras": no hay brujo sin espíritu". "Los congos son espiritistas"; "nosotros somos santeros"; "ellos hablan y tratan con los muertos, siempre; nosotros con los oríshas". "El muerto interrumpe al santo". En la cabeza que se hizo kari ocha solamente puede posesionarse el santo de cabecera, ni siquiera los protectores y mucho menos los muertos, salvo que sea el Eledá un orisha que como Ochún o Yemayá son muerteras y dejan que por su "erí" pasen muertos. Para más detalles consulte a los olochas y al magnífico libro de la Srta. Lidia Cabrera titulado "El Monte". Sinónimos: Eléddá

    Vocabulario Lucumí > Eledá:

  • 13 Eré:

    Imagen, ídolo, rogación. Los otanes, estatuillas y litografías de los santos son los "ere". Ver "are". El orísha es un espíritu superior que hace su aparición opresentación en su correspondiente "ere". Sinónimos: Ere, Erupé, Iré

    Vocabulario Lucumí > Eré:

  • 14 Gueleddé o egueleddé:

    (Ortiz). Son cuatro tambores litúrgicos: Un Olókun, dos Yegguá y un Oddúa. Con estos tambores se hace un baile usando caretas y se le dedica a esa oricha madre de todas las Yemayás y que se cree es de origen mina como el toque y los tambores gueleddé.

    Vocabulario Lucumí > Gueleddé o egueleddé:

  • 15 Ikú achan:

    (Ortiz). También llamado en Cuba "pachan", es el mazo de cujes o varillas de la muerte. Es un mazo de nueve cujes, o de tres, como de un metro de largo, amarradas en cada extremo, por una cinta roja formando un haz. Entre las dos cintas rojas de los extremos está amarrada hacia la parte del centro una cinta negra. A veces tiene atados de cintas de muchos colores para simbolizar a Oyá, que es la diosa del cementerio. El ikú achán se hace con varillas de moras silvestres, rascabarriga o de ítamo real, también llamado "gallito"; se puede hacer de varillas de cedro que no esté del todo seco.

    Vocabulario Lucumí > Ikú achan:

  • 16 Iroko:

    Ceiba. Ceiba pentandra (Lin). (Gaertn). Arbol silvestre de la familia de las Bombacáceas. Árbol sacratísimo entre africanos, chinos y cubanos. Dada la imbricación de pueblos, culturas, lenguas y mitos que desde hace más de cuatro y medio siqlos se viene produciendo en Cuba, y en América, ha resultado que en muchos asuntos, el folklorista, el etnólogo, el antropólogo, el sociólogo y el musicógrafo, encuéntranse con noticias de un mismo objeto o asunto, que son de muy distintos orígenes, las cuales forman un complejísimo cuerpo intelectual que en su día, talentos como los del Dr. Fernando Ortiz, podrán estudiar y explicar. Nosotros nos limitamos a recoger, poner algún orden e informar. Este es el caso de las noticias respecto a la Ceiba, informada por la Srta. Lydia Cabrera, alumna del Dr. Ortiz y meritísima floklorista. Son muchos los nombres que en Cuba le damos a la Ceiba. Es el propio orísha Iroko o Iroke de los lucumis oyó; Lóke dicen los dajomeyanos, señalando a un santo viejo, esposo de Abomán y hermano de la llamada Ondó. Otros nombres para la Ceiba son Iggi Olorun o Arbol de Dios, Arabbá, Eluwere y Asabá. Esto es sin mencionar los que recibe entre los bantús o congos, así como en otras culturas africanas de asiento en Cuba. Iroko es la propia Oddúa, diosa del infrarnundo de los espíritus o muertos. Vive en la parte superior del follaje a donde concurren todos los muertos. Como que Oddúa es el Obatalá de los lucumís oyó, resulta que el Obatalá llamado Agguémo Yéme es Iroko, por lo que se le sacrifican pollos blancos todos los meses, y cual si fuera otá, se hablá con la propia Obatalá en cualquier Ceiba. Quizás por eso sea que se diga que la Ceiba es tronco o bastón de Olofi. Los ararás, como los lucumís oyó, representaron en la Ceiba, llamado Aremú. También señalan que en la Ceiba están Yémmu y Babá, Náná Dádda, Awuru, Maggalá y el Changó arará mayor, llamado Gebioso. Entre los oríchas que se nombran como los que están o van a la Ceiba, señalamos a todos los Changó, y Aggayú Solá (el Brazo Fuerte). Por otra parte, se dice que la Ceiba o Iggi Olorún se le llama Iroko así que está consagrada, pero no faltan quienes aseguran que todas las Ceibas son benditas y sagradas por Olofi, sin más. En cuanto a la pertenencia, se dice que aunque en ella están todos los orichas y muertos, pertenece al Santísimo Poder de Dios, a la Virgen María, a la Purísima Concepción que protege a las parturientas en su tronco, a Obatalá o Virgen de las Mercedes, a Oricha oko, a Oggún, a Aggayú, a Changó, Obbá, a Obanlá o Virgen Purísima... No hay dudas de que Iroko es un oricha al que como a Aggayú se le sacrifican toretes que no hayan padreado, los cuales son paseados alrededor de su tronco por los santeros que llevan velas encendidas; mientras le están sacrificando gallos, gallinas, patos de la Florida y guanajos blancos. Es una preciosa ceremonia en el campo abierto que se traga los rezos como tierra reseca bebe agua; al final, el ceremonial asciende hasta el mismo cielo, vertiendo la sangre caliente del torete degollado en la tierra donde se agarran las salientes raíces del Gigante Dios. Aquella ceremonia de reconocimiento, atención, sumisión y petición, había principiado con una sencilla reunión en la que un Santero Mayor invocó a Iroko, según es la costumbre centenaria en el ilé Ocha, diciendo: Terewama Iroko. Iroko, fumi arere.Terewama Iroko, Arere iyágguó. Los rezos con oriaté, y coro de hombres y mujeres, rompieron cuando los obínú, salidos del coco seco roto, anunciaron en sus cuatro masas blanquísimas, el alafia húmedo del agua bendita de sus entrañas; el choro chorochó mezclado en el otawe de las broncíneas caras, espejea las maniobras de los sacrificios menores, hasta que asciende el dramatismo en el degüello del malú para culminar en la danza y toque a Iroko, donde se ve un bastón cubierto de preciosos collares en colores haciendo juego con una escoba adornada de cuentas rojas de Changó y blancas de Obatalá. Bastón y Escoba representan dioses que bailan con los omóchas hasta el frenesí de la posesión corpórea de los orichas, que se personifican así, para dar muestras de que han participado y están conformes en la alegría de sus hijos, que nada malo hacen en buscar la felicidad con un modo religioso que los ajusta.

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  • 17 Ñanguare:

    Es una ceremonia que se hace, Oyuma, o sea, al salir el Sol, es directamente a Olofi se hace en un círculo y se toma un refresco que llama dengue después de presentárselo al Sol. Saludo, que se le hace: Oludumare Kokoibere osu bajama, Oba Ogu Alo Oyu malluba babani.

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  • 18 Orífifi:

    (Lydia). Dibujo que se hace a cuatro colores en la cabeza del iniciado en Ocha.

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  • 19 Oríshá:

    Deidad. Númen. (Maná; Vodú). Dios menor. Ser sobrenatural distinto del Dios Supremo. Santo. Divinidad. Espíritu. El orísha es el espíritu del Eleddá o Guía de una persona. No es considerado un muerto, sino un espíritu vivo y capaz de hacer cosas o acciones. Se le pone o asienta a un "hijo" si se hace merecedor y Dios da permiso. Al "santo" se le llama y se trata con él como con otra persona. Ellos son "santos" porque recibieron la bendición y el aché de Olofi. Nosotros no hacemos los orísha; nadie puede hacer de un espíritu o de un viviente un santo; a no ser Olofi. Los orí sá no son exactamente dioses. Ellos fueron como nosotros, fueron obas o reyes que ganaron u obtuvieron "aché" de Olofi. Ya muertos, son espíritus que nos protegen. Ellos están más cerca de Olofi que nosotros. Ellos saben todas las cosas de la vida y tienen poder para resolver cuando quieren. Sinónimos: Orisa, Orísha, Oríssa

    Vocabulario Lucumí > Oríshá:

  • 20 Yikán kinchébó:

    Un palo sólo no hace el monte.

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